Investigadores descubrieron que células madre y células recién diferenciadas presentan perfiles de ARN casi idénticos, lo que cuestiona la precisión de métodos actuales de identificación celular.
Un nuevo estudio publicado en la revista PNAS en 2026 ha revelado que las células madre y las células que se desprenden de ellas pueden verse prácticamente iguales en análisis de ARN, aunque no estén realizando las mismas funciones dentro del núcleo. La investigación, liderada por Andrew D. C. Miller, se realizó sobre células germinales de la mosca de la fruta, un modelo clásico para estudiar el mantenimiento y la diferenciación celular.
Al comparar ambos tipos celulares, los científicos encontraron que los perfiles de ARN coincidían en gran parte, es decir, contenían muchas de las mismas moléculas. La diferencia apareció al analizar el origen de ese ARN: las células madre seguían produciendo esos mensajes en el núcleo, mientras que las células hijas solo los conservaban sin generarlos con la misma actividad, indicando que eran restos de una etapa anterior.
Este hallazgo cambia la interpretación de los datos, ya que en un análisis estándar ambas células pueden parecer iguales, pero en realidad la célula que se desprendió ya comenzó a diferenciarse. Por esta razón, los investigadores advierten sobre una limitación en los métodos actuales para identificar las sutiles diferencias entre una célula madre y una que acaba de iniciar su camino de diferenciación.
El estudio trabajó con células madre germinales de la mosca de la fruta, un modelo muy utilizado porque permite seguir de cerca cómo una célula se divide y qué ocurre con la que queda fuera del nicho. En ese sistema, las células madre están adheridas a un pequeño grupo de células de soporte conocido como hub, que les envía señales para mantener su estado indiferenciado. Cuando una célula hija se separa de ese entorno, comienza otro recorrido y debería perder rasgos de célula madre para avanzar hacia la formación de células sexuales.
Sin embargo, el análisis mostró que esa salida no se refleja claramente en los datos de ARN: las células recién separadas todavía conservan muchos ARN de la etapa anterior. Por eso, en una medición común, pueden parecer casi iguales a las células madre originales. La diferencia se observó al examinar la actividad del núcleo: en las células madre esos ARN seguían siendo producidos, mientras que en las descendientes buena parte era material heredado, no una señal de que siguieran funcionando igual.
El trabajo pone el foco en cómo muchas investigaciones identifican células madre a partir de perfiles de ARN obtenidos con técnicas como la secuenciación de células individuales. Este método permite agrupar miles de células según las moléculas que contienen y es una herramienta clave en estudios de desarrollo, fertilidad e investigación biomédica. El problema es que ese sistema asume que si dos células tienen el mismo perfil de ARN, están en el mismo estado, algo que este estudio pone en duda. En el caso analizado, esa premisa no se cumple: las células recién separadas del nicho conservan ARN de la etapa anterior, aunque ya no funcionen como células madre.
