El inventor croata-estadounidense, padre de la corriente alterna, dejó una reflexión sobre la vida como una ecuación con límites y certezas.
Nikola Tesla, inventor croata nacionalizado estadounidense y pionero en el diseño moderno de suministro de corriente alterna, es recordado no solo por sus aportes científicos sino también por sus frases célebres. Una de las más destacadas es: “La vida es y siempre será una ecuación incapaz de resolverse, pero contiene ciertos factores conocidos”.
En esta frase, Tesla compara la vida con una ecuación para transmitir que existe cierto orden o lógica en la realidad, pero al mismo tiempo reconoce que no todo puede conocerse ni resolverse completamente. Para el inventor, los “factores conocidos” serían todo aquello que podemos entender o medir: lo tangible, las leyes de la naturaleza, nuestras decisiones, el contexto en el que vivimos, e incluso la ciencia.
Sin embargo, también hay partes de la vida que funcionan como variables identificables. Cuando Tesla menciona “incapaz de resolverse”, introduce el límite: la vida no tiene una solución final, única y cerrada, como una ecuación matemática clásica. Siempre hay incertidumbre, azar, emociones y variables que cambian.
La realidad tiene estructura y se puede comprender en una mínima parte, pero nunca de forma total ni definitiva. También puede leerse como una advertencia: confiar en la ciencia y la razón, pero sin caer en la ilusión de que todo en la existencia humana puede explicarse o predecirse.
A lo largo de su vida, Tesla vinculó su trabajo como inventor con las cuestiones cotidianas, haciendo comparativas y reflexionando sobre el mundo en que se desarrolla la vida humana.
