La práctica de aplicar sueros intravenosos con vitaminas y antioxidantes en personas sanas gana popularidad, promovida por figuras públicas. Expertos analizan su eficacia, seguridad y advierten sobre la falta de evidencia científica y regulación estricta.
La sueroterapia, también conocida como IV drips, consiste en la aplicación intravenosa de sueros con vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes. Promocionada como un tratamiento para aumentar la energía, «desintoxicar» el organismo, fortalecer el sistema inmune y retrasar el envejecimiento, se ha convertido en una tendencia en el mercado del bienestar, impulsada por celebridades e influencers.
Un artículo reciente publicado en la revista JAMA Internal Medicine señala que esta práctica es un segmento en crecimiento de los spas médicos, una industria que en 2022 representaba en Estados Unidos unos 15 mil millones de dólares. El costo promedio por tratamiento ronda los 180 dólares y, al no considerarse médicamente necesarios, no suele tener cobertura de salud.
La terapia intravenosa permite administrar nutrientes directamente al torrente sanguíneo, sin pasar por el sistema digestivo, lo que mejora su absorción. Si bien es una herramienta válida en entornos hospitalarios o para pacientes con dificultades para incorporar nutrientes, su expansión a clínicas de bienestar genera debate.
«En los últimos años, vimos proliferar la práctica de la infusión de soluciones endovenosas bajo la forma de sueroterapias», explicó a Clarín el médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires. «La publicidad suele ser engañosa, con reclamos pseudocientíficos y uso de figuras mediáticas para su difusión», añadió, señalando que en Argentina, salvo excepciones, estos locales funcionan bajo la figura de ‘estética’, sin supervisión estricta de autoridades sanitarias.
La falta de regulación no es un problema exclusivamente local. El estudio de JAMA revela una preocupante falta de supervisión en los centros de hidratación intravenosa en Estados Unidos, con normativas que varían significativamente entre estados. Los autores destacan que, si bien todos los sitios web analizados promocionaban beneficios, el 99% no ofrecía referencias científicas que los respaldaran. Solo uno de cada cuatro describía riesgos potenciales, como infecciones o reacciones alérgicas.
Los expertos advierten que estos tratamientos, presentados como bienestar de lujo, operan frecuentemente en un vacío legal que puede poner en peligro la salud pública. La muerte de una mujer en Texas en 2023 tras recibir una infusión intravenosa en un spa llevó a ese estado a aprobar una ley que establece límites sobre quiénes pueden administrar estos tratamientos.
El trabajo concluye que es necesaria una intervención más estricta para garantizar la seguridad de los consumidores frente a servicios médicos no probados científicamente.
