Otto Scharmer, creador de la metodología y profesor del MIT, visitó Argentina y explicó cómo la aceleración tecnológica exige un nuevo tipo de aprendizaje y la integración de tres inteligencias para liderar en contextos complejos.
Hace casi dos décadas, el profesor alemán Otto Scharmer, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desarrolló la «Teoría U», un marco que propone que los líderes pueden aprender del futuro emergente en lugar de repetir patrones del pasado. El experto, que ha formado a más de 250.000 líderes a nivel global, visitó recientemente Argentina en el marco de un seminario y analizó la relevancia de su teoría en la era de la Inteligencia Artificial (IA).
Para Scharmer, el avance de la IA y la aceleración tecnológica exigen una fuente de aprendizaje diferente. «Aprender y liderar reflexionando sobre las experiencias del pasado no es la solución completa. A veces no es útil y en ocasiones son el obstáculo mismo para dar con un nuevo enfoque ante una situación totalmente nueva», sostuvo.
En este contexto, el experto argumenta que, antes de acelerar, es necesario desacelerar para liderar de manera efectiva. «En un momento donde todo se acelera, el trabajo del líder es crear espacios donde podamos acceder juntos a una forma de pensar más profunda y cocreativa», explicó. «Si solo se tratara de acelerar lo que ya existe, podrías dejarlo en manos de un algoritmo».
Este proceso es lo que la Teoría U denomina «presencing»: un estado de presencia radical que permite percibir qué necesita una situación emergente, sin filtrarla a través de modelos previos. Implica soltar certezas, suspender juicios y conectar con un propósito más profundo.
Respecto al impacto de la IA en el liderazgo, Scharmer evita posiciones extremas y propone que la organización del futuro requiere integrar tres tipos de inteligencia:
- Inteligencia Artificial (IA): Útil para sintetizar y extrapolar patrones del pasado, pero, según advierte, «ciega para lo genuinamente nuevo», ya que «mira hacia atrás por naturaleza».
- Inteligencia Orgánica (IO): La capacidad de co-evolucionar con múltiples actores, humanos y tecnológicos, en ecosistemas complejos.
- Inteligencia de la Fuente (SI): La más escasa y humana, definida como la capacidad de percibir patrones que no son una extensión del pasado, sino que provienen del futuro emergente. «Ahí es exactamente donde la IA tiene su punto ciego», señaló.
El profesor concluyó que los líderes deben entrenarse en estas tres inteligencias: aprender a usar la IA y también cuándo no hacerlo, cultivar la escucha empática para navegar entornos complejos y desarrollar la capacidad de inclinar la atención hacia patrones emergentes. «El regalo que nos da la IA es obligarnos a mirarnos al espejo y aclarar quiénes somos como seres humanos», cerró.
