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La guardesa de Cantora denuncia en ‘De Viernes’ meses sin cobrar y un altercado con Kiko Rivera

Almudena Mateos, guardesa de la finca Cantora, reveló en el programa ‘De Viernes’ que lleva más de nueve meses sin cobrar su salario y relató un violento enfrentamiento con Kiko Rivera y su pareja, Lola García, ocurrido el pasado 17 de abril.

La guardesa de Cantora, Almudena Mateos, ha decidido hacer pública su experiencia tras meses de silencio, describiendo con detalles la situación vivida el pasado 17 de abril en la finca de Isabel Pantoja. Su testimonio, ofrecido en el programa ¡De Viernes!, aborda desde los problemas laborales hasta el episodio de enfrentamiento con Kiko Rivera y su pareja, Lola García, lo que ha sacado a la luz nuevas tensiones en el seno de la familia Pantoja.

Almudena Mateos ha asegurado que ha estado “más de nueve meses sin cobrar su salario” como guardesa de la finca, lo que ha agravado su situación personal y ha contribuido, según su propio relato, a un ambiente cada vez más insostenible en su puesto de trabajo. Esta circunstancia no solo ha repercutido en su economía familiar —ha explicado que ha necesitado el apoyo económico de sus familiares para subsistir— sino que también ha incrementado la tensión en la relación laboral con los responsables de Cantora.

Candado roto y tensión en la finca

El episodio que ha desencadenado su salida pública comenzó a raíz de un cambio de candados en la finca, momento en el que Almudena Mateos, acompañada de su hija, ha relatado que al regresar a la propiedad encontró la cerradura de la cancela rota y varias personas desconocidas en el patio. “Al volver, encuentro que han roto el candado de la cancela de la entrada y se me descompone el cuerpo”, ha manifestado la guardesa en el plató de ¡De Viernes!.

Sin saber quiénes ocupaban la finca, pidió a su hija que grabara la situación y, poco después, identificó a Kiko Rivera acompañado de cinco hombres y de Lola García. El ambiente, lejos de relajarse, se volvió hostil, con gritos, insultos y enfrentamientos verbales. Mateos señaló directamente a Lola García, de quien dijo: “Lola es una provocadora. Parecía que llevaba toda la vida con Kiko. Sus formas son de barriobajera, de una persona sin educación, sin límites”.

Durante la discusión, la guardesa intentó explicar a Kiko Rivera que nadie debía acceder forzando cerraduras, especialmente en un contexto de conflictos legales abiertos. Según su testimonio, la respuesta fue un incremento de la agresividad y el tono, llegando a un momento de máxima tensión: “Kiko se me queda a dos centímetros de mi cara. Me vio desprotegida. Era muy fácil enfrentarse a mí”. En ese instante también intervino la familia de la guardesa, ya que su hija fue rodeada por Kiko, Lola y tres trabajadores, quienes, de acuerdo al relato, le levantaron las manos a la cara mientras le gritaban.

La presencia de Kiko Rivera y Lola García en Cantora no habría sido fortuita. Según Almudena Mateos, la pareja se desplazó hasta la finca con la intención de retirar varios enseres, por indicación expresa de Isabel Pantoja y Agustín Pantoja. Entre los bienes que, según la guardesa, sacaron de la propiedad, destacan “un Bugatti descapotable blanco y calesas de caballos”, operaciones que quedaron registradas por las cámaras y que implicaron, según describe, que varios camiones salieran cargados desde la finca. Este episodio fue uno de los detonantes de la escalada de tensión interna en la familia.

Impagos y aislamiento en Cantora

Los problemas económicos que atraviesa Almudena Mateos en su puesto de guardesa han sido otro de los ejes de su intervención. Mateos ha explicado que fue contratada como administrativa, pero acabó asumiendo funciones de mantenimiento y seguridad de la finca, viviendo casi en aislamiento junto a su hija. La situación, lejos de normalizarse, se agravó cuando dejó de cobrar el salario, según sus palabras: “Es difícil vivir en esas condiciones y más aún cuando te tocan el tema económico de esta manera, sobre todo cuando llevas sin cobrar 7 meses”. Mateos también relató episodios de cortes eléctricos, humedades y problemas con el agua, siendo su familia la única ayuda para llenar la nevera en esos meses sin ingresos.

Los portavoces de Cantora no le aclararon jamás cuáles serían exactamente sus tareas, y las reclamaciones del dinero adeudado las tuvo que dirigir al asesor principal, Enrique, quien, según su testimonio, respondió “siempre para mentir”. Almudena Mateos ha afirmado que abandonar la finca por voluntad propia tampoco le resultaba viable, ya que habría supuesto un abandono del puesto y, probablemente, el despido.

A raíz del episodio vivido el 17 de abril, Almudena Mateos ha afirmado que, tras la apertura de las puertas de Cantora, se han producido saqueos en la propiedad. “Desde que han abierto las puertas de Cantora y que ya se puede acceder, ha habido saqueos”, ha asegurado. La preocupación de la guardesa se agravó al detectar que quedaron en la finca “cuatro escopetas, dos de ellas de caza”, que podrían estar registradas a nombre de Isabel Pantoja y cuya localización considera un riesgo de seguridad, lo que la condujo a avisar sobre la necesidad de interponer una denuncia si esos objetos terminaban en manos ajenas.

La percepción que Almudena tenía de Isabel Pantoja también ha recibido su atención. Ha asegurado que, a pesar de los rumores sobre una tonadillera abatida por dificultades personales y económicas, ella escuchaba a Pantoja reír y cantar en la finca, no apreciando en su presencia la tristeza descrita en otros medios. Además, ha puntualizado que apenas mantenía contacto con la artista, salvo en contadas ocasiones en las que, según su versión, tampoco recibió atención directa.

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