InicioPolíticaFenómeno global: líderes jóvenes de izquierda desafían el avance de la ultraderecha

Fenómeno global: líderes jóvenes de izquierda desafían el avance de la ultraderecha

Myriam Bregman encabeza las encuestas de imagen positiva en Argentina, mientras en Nueva York y Génova emergen figuras socialistas que renuevan el discurso y la estrategia política.

El debate presidencial de 2023 quedará en la memoria argentina no solo por los cruces técnicos, sino por una frase que se viralizó. Javier Milei se definía como un “león” dispuesto a destrozar la casta. Myriam Bregman, entonces candidata del Frente de Izquierda, respondió: “Milei se define como un león, pero es más un gatito mimoso del poder económico”. Hoy, tres años después, Bregman recuerda que “en la calle, niñas y niños me paran para decirme ‘era un gatito mimoso’”.

Según la consultora Atlas-Intel, Bregman es la figura política con mejor imagen positiva del país: 47 puntos, por encima de Axel Kicillof (46), Cristina Kirchner (41) y Javier Milei (36). En un contexto donde el 63% de los argentinos desaprueba la gestión presidencial y el 59% califica la economía como mala o muy mala, Bregman es la única dirigente con más aprobación que rechazo.

Este fenómeno no es local. En Estados Unidos, Zohran Mamdani, de 34 años, se convirtió en 2025 en alcalde socialista democrático de Nueva York, con un discurso radical y una estrategia viral dirigida a jóvenes. En Italia, Silvia Salis, exlanzadora de martillo olímpica y alcaldesa de Génova, emerge como posible candidata de izquierda para enfrentar a Giorgia Meloni en 2027. Salis combinó raves de música tecno con medidas como un salario mínimo municipal y una oficina contra la discriminación LGBTI+.

Bregman representa una tradición obrerista e internacionalista; Mamdani y Salis, una izquierda más pragmática y comunicativa. Los tres coinciden en que la vieja socialdemocracia gestionó el malestar y ahora es el turno de los outsiders que entienden la política como afecto y batalla cultural.

El anarcocapitalismo y el trotskismo comparten una crítica radical al sistema, pero divergen en sus propuestas: el primero prioriza el individuo y la propiedad privada; el segundo, la clase trabajadora y la socialización de los medios de producción.

Más noticias
Noticias Relacionadas