Un informe de la Fundación Encuentro, basado en datos del Indec, revela que el 12,2% de los trabajadores ocupados en Argentina tiene más de un empleo, una cifra que se mantiene cerca del récord histórico de 2024. Las mujeres y los jefes de hogar son los más afectados.
El mercado laboral argentino consolida una transformación estructural que venía creciendo en los últimos años. Según las últimas cifras oficiales, el pluriempleo —es decir, un mismo trabajador con diferentes fuentes de ingreso— cerró 2025 alcanzando al 12,2% de los trabajadores ocupados, lo que representa a 1,6 millones de personas. Este ratio se ubica apenas por debajo del 12,4% registrado al cierre de 2024, convirtiendo a ambos períodos en los dos peores desde 2016.
La evolución del indicador, según un informe de la Fundación Encuentro basado en la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, muestra una tendencia alcista ininterrumpida en la última década. Tras subir en 2017 y 2018, en 2019 tocó el 10,8%, y volvió a caer en 2020 al 10,9%. A partir de allí, siempre fue en alza, hasta la estabilización registrada en 2025.
Brecha de género y perfil de los pluriempleados
El informe destaca que las mujeres explican el 56,6% del total de pluriempleados. Mientras que el 15,5% de las mujeres ocupadas tiene más de un trabajo, en los hombres esa tasa baja al 9,5%. Esta brecha se explica por la inserción en el servicio doméstico, el sector con mayor incidencia de pluriempleo (13% del total), caracterizado por jornadas fragmentadas que obligan a sumar horas en distintas casas para conformar un ingreso básico.
A diferencia del desempleo, que golpea con más fuerza a los jóvenes, el pluriempleo se concentra en los trabajadores de entre 30 y 65 años. El 85% de quienes tienen más de una ocupación se encuentran en esta franja, lo que sugiere que la búsqueda de un segundo empleo está ligada a las mayores responsabilidades económicas del hogar. De hecho, el 63% de los pluriempleados son jefes o jefas de familia.
Sectores medios y profesionales bajo presión
Si bien el núcleo del pluriempleo se asocia habitualmente a la precariedad, los datos revelan una realidad mucho más heterogénea. Las tareas administrativas y contables representan el 18,6% de los casos, pero también hay una presencia fuerte de profesionales: los trabajadores de la salud, la educación y el trabajo social concentran el 10,2% del total. Esto indica que el fenómeno atraviesa a la clase media profesional, donde la multiplicación de empleos es clave para no perder frente a la inflación.
En términos de ingresos, el promedio de un pluriempleado ($656.372) es un 13,1% superior al de quien tiene un solo trabajo. Sin embargo, la brecha en la media es del 33,3%.
Distribución territorial y calidad del empleo
Desde el punto de vista territorial, el Gran Buenos Aires es el epicentro de esta tendencia, con el 54,8% del total nacional. La mayor densidad y heterogeneidad del mercado laboral en el AMBA permite esta alternancia de tareas, algo que cae drásticamente en regiones como la Patagonia (2,3%) o el Noreste (3%), donde las oportunidades de una segunda inserción son mucho más limitadas.
Finalmente, el informe advierte sobre la calidad de la protección social. Aunque el 64,8% realiza aportes jubilatorios, esto no garantiza estabilidad. En muchos casos, el trabajador combina un empleo registrado con changas informales o utiliza el monotributo para cubrir diversas actividades. Esta fragmentación de la trayectoria laboral supone un desafío para el sistema previsional futuro, ya que la acumulación de empleos no siempre se traduce en una mayor solidez de los derechos laborales a largo plazo. Con ocho de cada diez pluriempleados desempeñando exactamente dos trabajos, el mercado parece haber encontrado un nuevo punto de equilibrio: la jornada de ocho horas dejó de ser suficiente.
