Roque Lucero, abuelo paterno de la niña desaparecida en San Luis, fue imputado por abuso sexual de una menor en otra causa. La familia materna pide que se investigue su posible vínculo con la desaparición de Guadalupe.
Roque Lucero, abuelo paterno de Guadalupe Lucero —la niña buscada desde junio de 2021 en la provincia de San Luis—, fue imputado en una causa por abuso sexual contra un menor. La noticia, confirmada por la abogada de la familia materna, Soledad Poma de Otaegui, genera un nuevo giro en la investigación por la desaparición de la pequeña.
Según informó la letrada a la Agencia Noticias Argentinas, Roque Lucero ya había declarado en 2021 que era investigado por una denuncia de abuso sexual en perjuicio de una menor, aunque en ese momento la Justicia no avanzó. Ahora, el hombre cuenta con cargos formales por abuso sexual gravemente ultrajante, a través de la madre de la víctima —que en ese entonces era una menor con discapacidad y hoy es mayor de edad—, y también por otro abuso sexual a una menor, para el cual solo resta la Cámara Gesell.
“A la familia materna le impactó de manera tremenda. Fue una omisión por parte del padre de Guadalupe, que sabía sobre los dos casos. Yo accedí al expediente y él, cuando declaró, informó que tenía una de las causas en su contra. No entiendo por qué se omitió esa información. Es muy grave que no se haya investigado”, señaló Poma de Otaegui.
La abogada adelantó que el próximo lunes solicitarán formalmente que se investigue al abuelo paterno en relación con la desaparición de Guadalupe. “No es una información menor y deja una incertidumbre enorme a casi cinco años de la desaparición”, agregó.
Asimismo, criticó demoras en el peritaje de comunicaciones: “Hay 120 sábanas de llamadas que fueron peritadas tras una gran brecha de tiempo. ¿Y si se perdió información? A partir de ahí podríamos haber pedido allanamientos y cámaras, pero ya no se puede retomar el recorrido. Eso vuelve el trabajo muy difícil”.
La letrada también indicó que se logró una prohibición de acercamiento, por lo que el imputado debió mudarse. Vecinos del lugar habrían reportado conductas impropias, como hostigamiento a niños y personas. “Un nivel de depravado total. Los relatos de los querellantes son gravísimos”, concluyó.
