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Campaña de trigo 2025/26: se espera una reducción del área sembrada pese a condiciones climáticas favorables

Las proyecciones indican una disminución del 3% en la superficie destinada al trigo respecto del ciclo récord anterior, debido al aumento de costos de fertilizantes y combustibles, aunque los perfiles de humedad son óptimos.

Las proyecciones de la campaña triguera 2025/26 coinciden en que habrá una reducción del área de siembra respecto del ciclo pasado, en el que se alcanzó un récord de producción con más de 27 millones de toneladas. A pocas semanas de la siembra, el clima no juega en contra, ya que los perfiles de humedad son favorables en la mayoría de las regiones trigueras, según reportes técnicos.

El factor que impulsa la reducción es el contexto internacional, con la suba de los precios de los fertilizantes y los combustibles. Aunque el precio esperado a cosecha es favorable, el deterioro de la relación insumo-producto respecto de la campaña pasada es contundente. El impacto geopolítico sobre el agro no reconoce fronteras: en Australia prevén una baja del 12% en el área sembrada con trigo, con un reemplazo por otros cultivos de invierno como la canola.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en su informe pre-campaña, proyectó una baja del 3% en comparación con la campaña 2025/26, con una superficie de 6,5 millones de hectáreas. Aun así, esa superficie estaría un 2,8% por encima del promedio de las últimas cinco campañas. En otra proyección, la Bolsa de Comercio de Rosario, mediante la Guía Estratégica del Agro (GEA), calculó una merma de 300.000 hectáreas solo en la zona núcleo.

“El problema es el cambio de la relación urea/trigo que pasó en un año de 2,6 a 4,1”, explicó el informe de GEA, y añadió que este nutriente “hoy cotiza cerca de US$890 por tonelada, cuando hace exactamente un año valía US$540”. A su vez, la BCBA destacó que se requiere un 55% más de trigo para adquirir una tonelada de urea y un 29% más para una de fosfato diamónico. Los herbicidas como 2,4-D y glifosato presentan relaciones menos favorables, y el gasoil está en torno a un 41% por encima de los niveles registrados en la campaña previa.

En 2025, el Gobierno redujo un 37,5% los Derechos de Exportación (DEX) al trigo: a principios de año eran del 12% y en diciembre, del 7,5%. Sin embargo, al comienzo de la siembra la alícuota era del 9,5% y las autoridades económicas habían dicho que era de carácter temporal, aunque luego se confirmó su permanencia. La pregunta que surge es si hubiera sido diferente si la baja se hubiera anunciado en mayo, alineando los anuncios de reducción de presión tributaria con los planes de siembra de los productores.

Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), expresó que el productor agropecuario necesita un “cambio de expectativas” a pocas semanas de la siembra. Señaló que “las retenciones agobian y no hay esquema de reducción a la vista”, sumado al incremento del costo del flete entre un 25 y un 30%, el aumento de los costos de las labores y la suba del 50% aproximadamente de los fertilizantes. Según Pereda, estos factores “colocan a los productores en una situación crítica y anticipan una reducción de área sembrada”.

Como se demostró en la campaña pasada, la expansión del trigo no solo es una cuestión de aumento de toneladas, sino que impulsa el crecimiento de la actividad económica en las localidades donde el movimiento del cereal es relevante: más transporte, comercio y servicios. El agro ha mostrado que cuando la presión impositiva de los DEX se reduce, la cancha se vuelve más pareja y hay más jugadores que apuestan a la producción.

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