Una encuesta reciente muestra que una cuarta parte de los adultos estadounidenses recurre a chatbots de inteligencia artificial para resolver dudas médicas, una práctica que genera opiniones divididas entre los especialistas.
Una de cada cuatro personas adultas en Estados Unidos recurre a la inteligencia artificial (IA) para resolver dudas sobre su salud, según una encuesta conjunta de West Health y Gallup. El estudio, realizado a finales de 2025, indica que consultar a chatbots sobre síntomas y posibles tratamientos se ha convertido en un hábito para muchos, impulsado por la búsqueda de respuestas rápidas.
«Me permite saber si algo es grave o no», comentó Tiffany Davis a la agencia AP sobre su uso de ChatGPT. Según el reporte, algunos usuarios, tras recibir una orientación de la IA, proceden a agendar citas con especialistas. Otros, en cambio, utilizan estos sistemas para aclarar dudas posteriores a una consulta médica, sobre tratamientos o preguntas no realizadas al profesional.
Las opiniones en la comunidad médica están divididas. Por un lado, algunos expertos advierten sobre los potenciales peligros de esta práctica para la salud pública. Por otro, especialistas como Karandeep Singh, director de IA para la salud en University of California San Diego Health, la consideran una herramienta que facilita el acceso a la información. «Es simplemente una ‘versión mejorada’ de lo que ya se hacía antes», señaló, refiriéndose a la búsqueda en internet. «Ahora puede tener un resumen ejecutivo», agregó.
Los datos indican que, pese al auge de los chatbots, la población no ha abandonado la consulta profesional. Una encuesta de KFF de febrero de 2025 reveló que ocho de cada diez estadounidenses visitaron a un médico en el último año, mientras que tres de cada diez utilizaron IA. Sin embargo, también preocupa que factores económicos estén impulsando esta tendencia. La misma encuesta de KFF mostró que son las personas de bajos ingresos quienes más adoptan la IA para consultas de salud, citando en muchos casos la imposibilidad de costear una atención profesional.
