El cardiólogo Jorge Tartaglione analizó cómo el uso constante de pantallas y redes sociales afecta la capacidad de concentración y la memoria, y vinculó la vacunación antigripal con la prevención de riesgos cardiovasculares.
En un contexto de alta conectividad digital, el cardiólogo Jorge Tartaglione alertó sobre una transformación significativa en la capacidad de atención de las personas. Según el especialista, la dinámica actual, impulsada por el uso constante de dispositivos, impacta directamente en el funcionamiento cognitivo.
Tartaglione explicó que, mientras hace dos décadas la atención podía mantenerse alrededor de dos minutos y medio, en la actualidad ese lapso se redujo a aproximadamente 47 segundos. Esta fragmentación, potenciada por las pantallas y las redes sociales, genera un estado de «hiperalerta constante» donde el cerebro vive «esperando notificaciones», lo que erosiona la capacidad de mantener el foco en tareas complejas.
El fenómeno responde a procesos neurobiológicos específicos. «Muchos dicen que la dopamina es la hormona del placer, pero no, en realidad es la hormona de la anticipación», señaló el médico. Esta se activa ante la incertidumbre de recibir un mensaje o una interacción en el dispositivo móvil. Las plataformas digitales capitalizan esta expectativa mediante recompensas variables, manteniendo al usuario en una búsqueda constante. «A veces hay notificaciones y a veces no; esa incertidumbre mantiene al cerebro buscando la próxima recompensa», remarcó.
El resultado es que la mayoría de las personas cambia de actividad tras apenas unos segundos frente a un contenido digital. Los efectos de esta conducta son medibles: «El uso frecuente de las redes sociales se ha vinculado con una reducción de 10 a 20% de la capacidad de memoria de trabajo y mayor tendencia a la divagación mental durante tareas cognitivas».
El impacto es particularmente preocupante en edades tempranas. Investigaciones, como las del Instituto Karolinska de Suecia, sugieren que el uso intensivo de estos entornos en niños de nueve a 14 años se asocia con una mayor inatención y síntomas similares al TDAH. «Un patrón que no se observa con el uso de televisión o videojuegos pasivos», aclaró Tartaglione.
Para enfrentar este desafío, el cardiólogo propone estrategias de entrenamiento cerebral: trabajar en bloques de 25 a 45 minutos sin distracciones, cuestionarse la necesidad inmediata de consultar el celular y priorizar el contacto con la naturaleza, a lo que denomina «vitamina N». «La concentración debe entrenarse», sostuvo. «Vivimos interrumpidos, saltando de un estímulo a otro, de una pantalla a otra, de una idea a ninguna. Sin darnos cuenta, empezamos a perder la capacidad de escuchar, de pensar con calma y de estar presentes», continuó.
Esta mirada sobre el bienestar integral se extiende a la salud física preventiva. Durante una visita a los estudios de LN+, el especialista enfatizó la importancia de la vacunación como pilar de la medicina. Al abordar la gripe, señaló: «La gripe parece una infección banal, pero no lo es, porque el corazón también se vacuna». Advirtió que, ante un cuadro gripal, «se multiplica por seis el riesgo de infarto» y «aumenta por ocho el riesgo de ACV». Con una caída del 70% en la tasa de vacunación nacional en los últimos años, el médico insistió en la necesidad de retomar estas prácticas, dado que «vacunarse contra la gripe previene en hasta un 45% las chances de sufrir un infarto».
