El reconocido médico argentino rescata las enseñanzas de Hipócrates y las respalda con estudios científicos modernos, subrayando la importancia de hábitos simples y las relaciones humanas para una vida larga y saludable.
En la búsqueda de claves para una vida más longeva y saludable, el doctor Daniel López Rosetti propone un retorno a principios fundamentales. A través de sus plataformas digitales, el médico planteó una pregunta central: «Si hoy estás sano… ¿cómo podés vivir más años?».
Para responder, se remonta 2500 años atrás a la isla griega de Cos, donde Hipócrates, considerado el padre de la medicina, sentaba las bases de lo que hoy entendemos por vida saludable. Según López Rosetti, la respuesta hipocrática no involucraba fórmulas complejas, sino una estructura cotidiana coherente: «alimentación simple, movimiento diario, buen descanso y vínculos».
El especialista detalló que este estilo de vida se traducía en el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y agua, combinado con caminatas diarias y un fuerte sentido de propósito compartido. Para él, esta metodología «nada extraordinaria» sigue siendo «profundamente efectiva» en la actualidad, bajo el concepto de dieta mediterránea y hábitos saludables.
En un análisis sobre el hospital Asclepeion, donde Hipócrates enseñaba, López Rosetti reforzó esta visión: «Se está alimentando bien y camina a un lugar donde quiere ir, donde es feliz, donde tiene proyecto, donde tiene amigos, donde cumple una función social». Este enfoque, que culminaba con un descanso reparador temprano, subraya una premisa: antes de las complejidades modernas, la salud era una cuestión de vivir bien, con consistencia en los hábitos.
Esta perspectiva encuentra sustento en la investigación científica contemporánea. En línea con López Rosetti, el neurólogo Conrado Estol ha destacado en diversas ocasiones que los vínculos afectivos son un factor determinante de gran peso para la longevidad. Estol señala que, en un mundo enfocado en el éxito profesional y material, es vital recordar que la felicidad «está, sobre todo, en los vínculos».
El consenso entre los especialistas se refleja en hallazgos como los del Estudio de Desarrollo de Adultos de la Universidad de Harvard, una investigación longitudinal iniciada hace más de 85 años. López Rosetti, quien analizó este trabajo, coincide en que, al comparar trayectorias de vida, el éxito material no fue el predictor más eficaz de bienestar. «El común denominador eran los vínculos satisfactorios, los amigos y la familia», explicó el médico respecto a los datos de Harvard.
Tanto para Estol como para López Rosetti, la evidencia indica que el motor principal de la longevidad y la salud mental es la capacidad de mantener relaciones humanas genuinas y estables a lo largo del tiempo. Este enfoque confirma que, más allá de los avances tecnológicos, los pilares para una vida plena siguen siendo la alimentación, el movimiento, el descanso y, fundamentalmente, la calidad del entorno afectivo.
