Las obras ‘Juan, estoy en la puerta, bajá’ y ‘Víctor, vení a buscar los discos’ forman un díptico escénico con música en vivo que aborda la ruptura de una relación de treinta años, invitando al público a escuchar ambas versiones de la historia.
Dos espectáculos que se presentan como un díptico escénico con música en vivo exploran los recovecos de una separación tras treinta años de unión compartida. ‘Juan, estoy en la puerta, bajá’ y ‘Víctor, vení a buscar los discos’ proponen una reflexión sobre la posibilidad de conocer la verdad completa escuchando solo una voz.
La propuesta gira en torno a dos hombres, Juan y Víctor, que comparten un origen pero cuyos recuerdos y formas de procesar el dolor habitan abismos distantes. La elección de los géneros musicales funciona como una analogía de sus puntos de vista. Por un lado, el ruego, la urgencia y la nostalgia de los años 90 permiten que Víctor hable de sí mismo y de su relación con Juan a través de canciones melódicas de íconos como Ricky Martin, Thalía o Cristian Castro. Por el otro, el deseo, la pasión herida y el fuego doloroso del bolero con el que Juan exige una resolución desde la intensidad dramática de la canción de despecho.
Poner el cuerpo para desdoblarse y ser ambos personajes es un desafío que se ve retratado no solo en la diferencia de los repertorios, sino en las materialidades que los traen: discos y CDs como analogías de esas conversaciones, tensiones y distancias. Acompañado por el piano de Pepo Lapouble y la percusión de Federico Razetti, se presenta un inmenso desafío escénico en tiempos donde la emoción en escena parece un acto casi subversivo.
La obra invita a pensar al ‘otro’ sin clausurarlo, abordando también un ejercicio de deconstrucción sobre la música y su ubicación en el tiempo y el espacio. Históricamente, el bolero y espectáculos como ‘Arráncame la vida’ u ‘Ojalá te enamores’ han estado codificados para la pareja heterosexual. Al expandir esta típica historia de amor y desamor hacia una pareja de dos hombres, la obra subvierte ese orden hegemónico y reclama para sí una tradición que siempre le perteneció.
Ambos espectáculos se presentan los domingos a las 15.30 y 18 respectivamente en Patio de Actores, Lerma 568.
