Cada 8 de mayo la Iglesia católica celebra el Día de Nuestra Señora de Pompeya, advocación mariana vinculada al rezo del Santo Rosario y considerada protectora de quienes lo rezan.
El Día de Nuestra Señora de Pompeya se conmemora cada 8 de mayo por la Iglesia católica, en honor a esta advocación mariana asociada a la devoción del Santo Rosario. Es considerada como la patrona de la ciudad de Nueva Pompeya en Italia, sitio en donde se ubica su Santuario Pontificio. Es reconocida también como la protectora de quienes rezan el rosario.
Los orígenes de esta jornada se remontan al valle de Pompeya, al sur de Italia, hacia el año 1872. Fue Bartolo Longo, un abogado nacido el 11 de febrero de 1841 en Latiano, quien arribó a esta zona para ocuparse de las propiedades de la condesa Marianna Farnararo De Fusco. Al recorrer el pueblo, observó las adversidades que los ciudadanos padecían, que iban desde dificultades sociales hasta pobreza y desmotivación espiritual. Eso lo llevó a convertirse al catolicismo. De esta manera, comenzó a difundir el rezo del rosario entre los locales como una herramienta de esperanza y consolidación interior.
Tras experimentar una revelación personal el 9 de octubre de 1872, decidió con la ayuda de su esposa fundar una cofradía del Rosario. Es así que buscó una imagen de la Virgen que acompañara la oración de los fieles. La pintura fue adquirida en Nápoles: era austera y se encontraba en mal estado. Ilustraba a la Virgen del Rosario junto a Santo Domingo y Santa Catalina de Siena. El 13 de noviembre de 1875 fue trasladada a una capilla en ruinas en Pompeya. Al poco tiempo, el obispo de Nola autorizó a Bartolo a construir una nueva iglesia en este sitio. Fue a partir de ese momento que diferentes milagros fueron reportados.
Las noticias divinas comenzaron a ganar popularidad y, por lo tanto, decenas de peregrinos arribaron al lugar. Gracias a la fuerte devoción de los fieles, se construyó un santuario que fue consagrado el 8 de mayo de 1891, fecha que quedó instaurada como el día de esta advocación. Bartolo Longo falleció el 5 de octubre de 1926 en Pompeya y fue beatificado el 26 de octubre de 1980, por lo que se lo reconoce como apóstol del Rosario.
Oración a la Virgen de Pompeya
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Oh augusta Reina de las Victorias, oh Virgen soberana del Paraíso!, cuyo nombre poderoso alegra los cielos y hace temblar de terror a los abismos. ¡Oh gloriosa Reina del Santísimo Rosario!, nosotros, los venturosos hijos vuestros, postrados a vuestras plantas -en este día sumamente solemne de la fiesta de vuestros triunfos sobre la tierra de los ídolos y de los demonios-, derramamos entre lágrimas los afectos de nuestro corazón, y con la confianza de hijos os manifestamos nuestras necesidades. Desde ese trono de clemencia donde os sentáis como Reina, volved, ¡oh María!, vuestros ojos misericordiosos a nosotros; a nuestras familias, a nuestra nación, a la Iglesia Católica, al mundo todo, y apiadaos de las penas y amarguras que nos afligen. Mirad, ¡oh Madre!, cuántos peligros para el alma y cuerpo nos rodean; cuántas calamidades y aflicciones nos agobian. Detened el brazo de la justicia de vuestro Hijo ofendido, y con vuestra bondad subyugad el corazón de los pecadores, pues ellos son nuestros hermanos e hijos vuestros, que al dulce Jesús costaron sangre divina y a vuestro sensibilísimo Corazón indecibles dolores. Mostraos hoy para con todos Reina verdadera de paz y de perdón.
