El 12 de mayo de 1906, con la presencia del presidente José Figueroa Alcorta, se inauguró el Palacio del Congreso Nacional. A 120 años de aquel hito, repasamos episodios poco conocidos de su construcción y su rol en la vida política argentina.
“Señores senadores, señores diputados: quedáis instalados en vuestro palacio, la nueva casa de las leyes, en cuyo recinto nos es dado esperar que no se escucharán sino acentos elocuentes de controversias y debates concordantes con la tradición de la intelectualidad y cultura de los congresos argentinos”. Con estas palabras, el 12 de mayo de 1906, el presidente José Figueroa Alcorta inauguró el Palacio del Congreso durante la apertura del 45° período legislativo. Durante días la prensa destacó una novedad: se había autorizado la presencia de mujeres en las galerías. Sin embargo, el edificio aún estaba en construcción: las fachadas eran ladrillos sin revestimiento, la cúpula recién comenzaba a levantarse y los tapiceros trabajaron contrarreloj para colocar alfombras y cortinas. La mudanza anticipada se debió a la falta de espacio en la antigua sede de la calle Balcarce y a los gastos de alquiler de locales.
Entre los episodios menos divulgados, se destaca que la primera ley para construir el Congreso, sancionada en 1883, ubicaba el edificio frente a la Plaza Rodríguez Peña, rodeado por Riobamba, Paraguay, Marcelo T. de Alvear y Callao. El arquitecto italiano Francisco Tamburini presentó un diseño neorrenacentista, pero fue descartado en favor de un concurso internacional. En 1889, el presidente Miguel Juárez Celman adquirió el terreno de la familia Spinetto, entre Combate de los Pozos, Hipólito Yrigoyen, Entre Ríos y Rivadavia, justificando el cambio por el avance de la Avenida de Mayo. Finalmente, en 1894 se sancionó la ley definitiva y el terreno original se vendió en subasta.
Otro episodio curioso fue el enfrentamiento artístico entre el escultor italiano Víctor de Pol y la argentina Lola Mora por la cuadriga de bronce que corona el frontis. De Pol presentó su proyecto el 19 de noviembre de 1906 por 250.000 pesos; doce días después, Lola Mora ofreció su boceto por 320.000 pesos más fletes. La decisión final quedó en manos de la Comisión Nacional de Bellas Artes, que optó por la obra de De Pol. La cuadriga, que representa a la República guiando un carro con cuatro caballos, es hoy uno de los símbolos del edificio.
El Palacio del Congreso cumple 120 años como testigo de la vida política argentina, con una historia que combina grandeza arquitectónica, decisiones controvertidas y anécdotas que merecen ser recordadas.
