Un incidente con golpes y empujones en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata generó denuncias cruzadas entre agrupaciones estudiantiles de izquierda y del espacio libertario, en un contexto de creciente tensión política en el ámbito universitario.
Un enfrentamiento a golpes en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata derivó en acusaciones mutuas entre agrupaciones de izquierda y militantes de La Libertad Avanza (LLA). Según informó el medio local 0221, los hechos ocurrieron cuando estudiantes identificados con el espacio libertario intentaron instalar mesas políticas en los pasillos del edificio del ex BIM 3.
Los militantes de Universitarios por la Libertad (UPL) denunciaron haber sido insultados, empujados y agredidos físicamente por estudiantes de agrupaciones de izquierda y kirchneristas, quienes los obligaron a retirar las mesas. “El negacionismo, el machismo y las lógicas manicomiales no pasarán”, advirtieron las organizaciones peronistas en videos difundidos en redes sociales.
Por su parte, la agrupación de izquierda Tesis XI negó las acusaciones y señaló que fueron los libertarios quienes agredieron a estudiantes de otras organizaciones. “Así le pegaban a compañeros y compañeras”, publicaron en un video, y agregaron: “Los libertarios que desfinancian la universidad, niegan la cifra de los 30.000 detenidos desaparecidos, quieren modificar la Ley de Salud Mental y defienden un gobierno misógino no son bienvenidos en la Facultad de Psicología”.
El incidente se da en un marco de mayor conflictividad en las universidades nacionales, luego de que el gobierno de Javier Milei decidiera no aplicar la ley de financiamiento universitario ratificada por el Congreso, tras un veto presidencial. Rectores, gremios docentes y no docentes, y representantes estudiantiles convocaron a una marcha federal universitaria para el próximo martes 12 de mayo, en reclamo de la aplicación de esa norma. El presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, señaló que las transferencias al sistema universitario cayeron un 45,6%, lo que obliga a las casas de altos estudios a funcionar “a la mitad de nuestras posibilidades”.
