La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) autorizó la combinación de aztreonam y avibactam, un fármaco desarrollado por Pfizer que busca reducir la mortalidad en pacientes críticos con infecciones resistentes.
Uno de los mayores desafíos para los centros de salud en la actualidad son las infecciones producidas por las denominadas “bacterias hospitalarias” o multirresistentes. Para enfrentar este problema, responsable de altas tasas de mortalidad, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó un nuevo antibiótico desarrollado por Pfizer, presentado esta semana en Buenos Aires. El medicamento, ya disponible en el país, apunta a reducir drásticamente la mortalidad en pacientes críticos que hasta hoy carecían de opciones terapéuticas efectivas.
Se trata de la asociación de aztreonam y avibactam, un desarrollo diseñado para combatir a las “superbacterias” que han desarrollado un escudo biológico capaz de anular a casi todos los antibióticos conocidos. En las terapias intensivas, estos microorganismos representan una amenaza constante: el 29,2% de los pacientes infectados en unidades críticas en Argentina portan gérmenes que ya no responden a los tratamientos habituales. A nivel global, la resistencia antimicrobiana se posiciona entre las tres primeras causas de muerte en el mundo, lo que obliga al sistema sanitario a buscar soluciones de urgencia.
Durante la presentación oficial del fármaco en la Capital Federal, la doctora Wanda Cornistein, jefa del Servicio de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral, explicó que “celebramos cuando tenemos más opciones para los pacientes más críticos y vulnerables. Este antibiótico logra reemplazar una combinación artesanal que veníamos haciendo hasta ahora para tratar estas bacterias”. Según la especialista, el uso de esquemas improvisados con drogas no diseñadas originalmente para trabajar juntas aumentaba el riesgo de toxicidad y no siempre lograba frenar cuadros con entre un 40% y 50% de mortalidad.
La nueva terapia busca ofrecer una alternativa menos tóxica y más potente para tratar neumonías intrahospitalarias (incluidas las asociadas a ventilación mecánica), infecciones urinarias complicadas e infecciones abdominales graves. “La idea es que de alguna manera les cambiemos el pronóstico, siempre y cuando hablemos del buen uso del recurso”, añadió Cornistein.
En Argentina, las infecciones asociadas al cuidado de la salud se cobran más de 28.000 vidas al año y generan costos que superan los 250 millones de dólares anuales para el sistema sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga a la resistencia antimicrobiana como una de las 10 principales amenazas globales, impulsada por el uso inapropiado de fármacos en cuadros virales o tratamientos interrumpidos.
El doctor Fernando Pasteran, especialista en Microbiología Clínica del Instituto Inei-Anlis Dr. Carlos Malbrán y director de Invera, señaló que “nos enfrentamos a patógenos que han evolucionado mucho más rápido que nuestra capacidad de desarrollar fármacos”. Subrayó que el control efectivo de estas infecciones no depende solo de una molécula innovadora, sino de un sistema de vigilancia robusto que permita identificar amenazas en tiempo real. Asimismo, destacó que la llegada de este recurso debe ir acompañada de políticas estrictas de prevención, diagnóstico temprano y uso racional de antibióticos.
El antibiótico ya cuenta con la aprobación de Anmat, pero su llegada a los hospitales dependerá de gestiones administrativas de cada jurisdicción, provincia y hospital, ya que no es un medicamento de venta en farmacias sino de uso institucional.
