En una misa al aire libre en La Matanza, la Iglesia católica denunció la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico, y cuestionó el desmantelamiento del Fondo de Integración Socio Urbana.
La Iglesia católica volvió a criticar este fin de semana al gobierno por estar desmantelando el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), destinado a obras en asentamientos de todo el país, como cloacas y tendido eléctrico. Dicho fondo fue creado por una ley aprobada casi por unanimidad en el Congreso durante el gobierno de Mauricio Macri, con el apoyo del Papa Francisco.
En una misa al aire libre en el barrio Ciudad Papa Francisco, en La Matanza, para evocar el compromiso del pontífice argentino con los sectores populares a un año de su muerte, el presidente del Episcopado, arzobispo de Mendoza Marcelo Colombo, denunció la “ausencia del Estado” en los barrios populares y el consiguiente “avance del narcotráfico”.
El oficio religioso se realizó en una populosa zona de San Justo, donde los curas villeros lideran un proceso de transformación de la infraestructura —incluida la mejora de viviendas, escuelas y dispensarios— que en el pasado contó con donaciones del Papa Francisco.
“Lo hacemos aquí como símbolo de tantos otros lugares que sufren la encrucijada del dolor de la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico”, dijo al comienzo de la misa el obispo de San Justo, Eduardo García, quien ha advertido no solo por la creciente pobreza, sino por el aumento del accionar violento del narcotráfico en su jurisdicción.
García señaló: “No queremos renunciar a conseguir con nuestra gente una vida más digna, ni queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza, sino que nuestros barrios se pongan de pie porque ese es nuestro trabajo como Iglesia, ayudar a la dignidad de los hijos de Dios”.
Concelebraron además de García, el secretario general del Episcopado, Raúl Pizarro, y el obispo de Gregorio de Laferrere, monseñor Jorge Torres Carbonell, junto con sacerdotes de villas y barrios populares del Gran Buenos Aires. También estuvieron los obispos de Quilmes, Carlos Tissera, y de Lomas de Zamora, Jorge Lugones.
En la ocasión, se destacó especialmente la huella dejada por Francisco en el trabajo pastoral de los curas de villas y barrios populares, así como en iniciativas como los Hogares de Cristo, que asisten a adictos en recuperación de sectores más pobres.
Monseñor Colombo recordó palabras del pontífice argentino: “Estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos de esto. También de la pobreza, de la postergación y de la exclusión. O salimos juntos o no salimos”. El arzobispo mendocino valoró además el compromiso cotidiano de sacerdotes, comunidades parroquiales, catequistas y dirigentes barriales que “sostienen la esperanza en medio de situaciones difíciles”.
Uno de los signos más significativos de la celebración fue el lavatorio de los pies, realizado a abuelos, niños, personas con discapacidad, personas en situación de consumo problemático y mujeres que sostienen la vida cotidiana en los barrios.
Al finalizar la misa, enmarcada en la consigna de que “los barrios que no se integran, se entregan al narcotráfico”, el sacerdote Lorenzo “Toto” De Vedia aseguró que el compromiso asumido por los curas villeros y la Iglesia toda va a continuar. “Esto recién empieza. Tenemos la fuerza de Dios. Tenemos una Iglesia unida en favor de los más pobres. Seguimos el legado del papa Francisco, unidos al papa León XIV y siendo leales a los más pobres de nuestra Patria”, expresó.
