InicioEconomíaInforme de la UCA: uno de cada cuatro trabajadores no come durante...

Informe de la UCA: uno de cada cuatro trabajadores no come durante su jornada laboral

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) reveló que el 22,6% de los asalariados no ingiere alimentos en su horario de trabajo, mientras que el 83,5% reduce cantidad o calidad por motivos económicos. El estudio señala que la alimentación laboral se ha convertido en un reflejo de la desigualdad estructural del mercado.

La alimentación durante la jornada laboral en Argentina dejó de ser una práctica garantizada para convertirse en un reflejo directo de la desigualdad social y económica, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA).

El estudio, basado en una encuesta nacional a 1.171 asalariados, muestra que casi uno de cada cuatro trabajadores (22,6%) no come durante su jornada laboral, mientras que un 83,5% reduce la cantidad o calidad de alimentos por motivos económicos. Solo un 16,5% de los encuestados está exento de estas privaciones.

Los hábitos alimentarios están profundamente condicionados por variables como el nivel de ingresos, el tamaño de la empresa y el sector de actividad. La restricción económica aparece como el factor más determinante: más de la mitad de los trabajadores admite haber salteado comidas o haber optado por alimentos menos nutritivos por falta de dinero.

El informe también revela que el 41,5% de los trabajadores come en su escritorio o puesto de trabajo, mientras que solo el 38,9% accede a un comedor laboral. En cuanto a la comensalidad, el 61,8% comparte la comida con compañeros, pero un 32,3% come solo, proporción que crece en empresas pequeñas y en contextos de menor infraestructura. En el teletrabajo, el 77% de los trabajadores come en soledad.

Otro dato relevante es la pausa para comer: aunque el 74% de los trabajadores logra realizarla de manera regular, casi uno de cada cuatro enfrenta dificultades para hacerlo. Las mayores restricciones se registran en el sector público, entre trabajadores de menores ingresos y en entornos con escasa infraestructura.

El informe advierte que el 23,1% de los trabajadores presenta obesidad, lo que refuerza el vínculo entre condiciones laborales, alimentación y salud. Frente a este escenario, el 80,4% de los trabajadores está a favor de recibir aportes del empleador para la alimentación, mientras que el 76% considera que contar con una pausa adecuada mejoraría su bienestar.

El estudio concluye que la alimentación en el trabajo no es un aspecto secundario, sino una dimensión central del bienestar laboral. En un contexto de crisis económica, garantizar condiciones adecuadas para comer durante la jornada aparece como una necesidad social y una inversión estratégica en salud, productividad y calidad de vida.

Más noticias
Noticias Relacionadas