Un estudio de la Universidad de Buenos Aires analiza las causas de la reducción del 40% en la frecuencia de colectivos en el Área Metropolitana, señalando el aumento del combustible y problemas de financiamiento.
Un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló las razones detrás de la fuerte reducción en la frecuencia de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según el análisis, la crisis del transporte público responde a una combinación de factores, entre ellos el incremento del precio del combustible y problemas estructurales de financiamiento.
En diálogo con Canal E, el economista Rafael Skiadaressis explicó que la caída del servicio tuvo un punto crítico reciente. «La baja del 40% en la frecuencia se dio en una semana caótica», sostuvo. No obstante, aclaró que la situación actual es solo una tregua. «Hoy está más normalizado, pero es una paz contingente», advirtió, marcando la fragilidad del sistema.
El detonante inmediato fue el aumento del precio del combustible. «Implica 17.500 millones de pesos más por mes en costos», explicó. Este incremento golpea directamente a las empresas, que no pueden trasladarlo debido a que «es un servicio regulado donde los ingresos los fija el Estado», señaló en referencia al esquema tarifario.
A esto se suma una deuda acumulada. «Hay una deuda relevante en compensaciones no abonadas», indicó, lo que agrava la situación financiera de los operadores. Ante la falta de actualización de tarifas o subsidios, el ajuste se traslada al servicio. «Lo que no se ajusta por tarifa se ajusta por calidad», explicó, lo que se traduce en menos unidades en circulación, mayores tiempos de espera y colectivos más cargados.
El economista también señaló cambios en la demanda. «Hay menos pasajeros por la situación económica y la suba de tarifas», indicó, generando un círculo complejo donde menos pasajeros implican menores ingresos, lo que presiona aún más la sustentabilidad del sistema.
Para Skiadaressis, el problema excede la coyuntura. «Estamos al borde de una discusión más integral de una reforma del transporte», planteó. En ese sentido, remarcó que el rediseño debe contemplar todo el sistema: «Hay que repensar recorridos, dimensionar la oferta y coordinar el sistema». Además, destacó que «tiene que haber financiamiento de largo plazo y previsibilidad» como condición para sostener el servicio.
El especialista subrayó que el financiamiento es inevitable. «Lo que no se paga vía tarifas se paga vía subsidios», explicó, pero advirtió que actualmente fallan ambas vías. «Hoy no están funcionando ni las tarifas ni las compensaciones», señaló, lo que termina impactando en la calidad del servicio.
Finalmente, Skiadaressis advirtió que la crisis no es exclusiva del AMBA. «Esto está empezando a verse en otras ciudades del interior», sostuvo, y destacó que se trata de un fenómeno regional. «No es un problema exclusivo de Argentina», explicó, al señalar que el aumento del combustible afecta a distintos sistemas de transporte en la región.
