A poco del Mundial de 1978, los líderes de la Junta Militar buscaron colocar a un aliado al frente de la Asociación del Fútbol Argentino.
En los meses previos al Mundial de Fútbol de 1978, que se celebró en Argentina, la dictadura militar que gobernaba el país intentó influir directamente en la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Según documentos y testimonios históricos, los hombres fuertes de la Junta buscaron imponer a un dirigente afín a sus intereses para controlar la institución deportiva más importante del país.
La maniobra se enmarcó en el contexto de la dictadura cívico-militar instaurada en 1976, que utilizó el evento deportivo como una herramienta de propaganda internacional. El fútbol, en particular, era visto como un vehículo para proyectar una imagen de normalidad y éxito, mientras se reprimía a la oposición política y se violaban sistemáticamente los derechos humanos.
La intención de la Junta de intervenir en la AFA generó tensiones dentro del propio mundo del fútbol, aunque finalmente no logró consumarse completamente. El episodio refleja cómo el poder político de facto buscó extender su control a todas las esferas de la sociedad argentina, incluso al ámbito deportivo.
