InicioSociedadFreud y la humildad en el amor: una mirada psicológica que perdura

Freud y la humildad en el amor: una mirada psicológica que perdura

Una reflexión del neurólogo austríaco sobre cómo el amor modifica la percepción de uno mismo y la relación con los demás sigue siendo analizada por la psicología contemporánea.

El amor es una experiencia fundamental que atraviesa las distintas etapas de la vida, moldeando vínculos, decisiones y emociones. Desde el afecto familiar en la infancia hasta las relaciones de pareja en la adultez, su impacto psicológico es profundo y transformador.

Sigmund Freud, el reconocido neurólogo y padre del psicoanálisis, abordó este tema en su obra Psicología de las masas y análisis del yo (1921). Allí planteó que «el que ama se hace humilde porque renuncia a una parte de su narcisismo». Esta idea condensa una perspectiva que, según expertos, mantiene vigencia: el amor no es solo un sentimiento, sino un proceso que implica un cambio en la autopercepción y en la forma de vincularse.

Es importante aclarar que Freud no se refería al narcisismo en el sentido patológico o egocéntrico contemporáneo, sino a esa postura de cuidado personal básico que todos poseemos. Según su visión, en todo enamoramiento aparecen rasgos de humildad que contribuyen al desarrollo de la relación.

La psicología actual, si bien no siempre utiliza terminología freudiana, coincide en destacar la relevancia de la humildad para el buen funcionamiento de los vínculos. Diversos estudios señalan que los vínculos suelen deteriorarse cuando existe una «contabilidad emocional», es decir, un registro constante de lo dado y recibido.

Por el contrario, percibir humildad en la otra persona se asocia con mayores niveles de compromiso, satisfacción y una mayor facilidad para reparar los daños tras un conflicto. Esta cualidad no se limita a un aspecto específico, sino que se entiende de manera global: la capacidad de reconocer errores o de responder de forma constructiva durante una discusión son factores vistos como positivos para la salud de las relaciones.

Así, la reflexión de Freud continúa siendo un punto de partida para analizar cómo la renuncia a una porción del amor propio en favor del otro puede ser un pilar fundamental para el desarrollo de vínculos afectivos sólidos y duraderos.

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