Analistas observan cómo referencias a profecías y visiones escatológicas influyen en las declaraciones de figuras políticas estadounidenses e iraníes, generando un debate sobre la intersección entre fe y geopolítica.
PARÍS. En el marco del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, diversos analistas internacionales han señalado la recurrencia de discursos con referencias religiosas y mesiánicas por parte de algunos actores involucrados. Esta tendencia ha generado un debate sobre el peso de las creencias escatológicas en la retórica y la toma de decisiones geopolíticas.
Tras el lanzamiento de la operación «Furia épica» a fines de febrero, varios miembros de la administración estadounidense anterior justificaron las acciones contra Irán, destacando, entre otros argumentos, el componente religioso del régimen iraní. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en marzo que el liderazgo iraní toma decisiones basadas en «una visión de la teología que es apocalíptica». En la misma línea, el entonces secretario de Defensa, Pete Hegseth, se refirió a «ilusiones islámicas proféticas» y pidió oraciones por una victoria militar «en el nombre de Jesucristo».
Paralelamente, dentro de sectores del evangelicalismo estadounidense, algunos líderes religiosos interpretaron los eventos del conflicto como un cumplimiento de profecías bíblicas relacionadas con el fin de los tiempos y el papel de Israel. El pastor John Hagee, por ejemplo, vinculó la operación militar con pasajes del libro de Ezequiel.
Expertos en estudios religiosos, como André Gagné de la Universidad Concordia de Montreal, explican que una parte significativa de estos grupos evangélicos adhiere al «dispensacionalismo premilenarista», una corriente teológica que interpreta la historia humana a través de etapas o «dispensaciones» divinas y ve en el Estado de Israel un actor central en los eventos escatológicos.
Este fenómeno no es nuevo. Referencias similares se han documentado en conflictos pasados, como la guerra de Irak en 2003 o durante la Guerra Fría. En aquel entonces, declaraciones del expresidente George W. Bush sobre «Gog y Magog» —términos bíblicos— causaron desconcierto en líderes europeos como el francés Jacques Chirac, quien requirió asesoramiento para comprender las alusiones.
Desde una perspectiva analítica, la situación presenta una paradoja: mientras se acusa al adversario de guiarse por un «fanatismo religioso» apocalíptico, parte de la base de apoyo doméstica de quienes realizan dichas acusaciones interpreta el mismo conflicto a través de un prisma religioso y profético. Este cruce entre narrativas de fe y justificación política continúa siendo un factor observado por especialistas en relaciones internacionales y sociología de la religión.
