A partir de un comentario del actor Luis Brandoni sobre su icónica frase en ‘Esperando la carroza’, se analiza la frecuente invisibilización de los autores y guionistas en la industria del entretenimiento, pese a ser los creadores fundamentales de tramas y personajes.
En el mundo del cine, la televisión y el teatro, suele destacarse el trabajo de directores y actores, mientras que la figura del guionista o autor de la obra permanece, en muchas ocasiones, en un segundo plano. Esta situación se puso de manifiesto cuando el actor Luis Brandoni recordó que su famosa frase «¡Tres empanadas!» en la película Esperando la carroza fue dicha simplemente «porque así estaba escrita».
La película de Alejandro Doria, estrenada en 1985, se basó en la obra teatral homónima del autor uruguayo Jacobo Langsner, especialista en el grotesco rioplatense. Sin el texto original de Langsner, no existirían ni la frase ni los personajes inolvidables que dieron vida actores como Antonio Gasalla o China Zorrilla, quien popularizó otro latiguillo: «Yo hago ravioles, ella hace ravioles. Yo hago puchero, ella hace puchero».
El comentario de Brandoni evidenció una brecha cultural en el reconocimiento hacia quienes escriben las historias. El actor también reveló que la escena fue concebida inicialmente como una situación de cinismo y no con la intención de generar la risa con la que finalmente fue recibida y recordada por el público.
Históricamente, los y las guionistas suelen trabajar en el anonimato, lejos de las alfombras rojas. Su labor, que puede extenderse por meses o años puliendo detalles y creando personajes, no siempre es valorada en su justa medida por la industria del entretenimiento a nivel global.
Esta falta de reconocimiento suele impactar directamente en sus condiciones laborales. Un ejemplo reciente fue la huelga de guionistas en Hollywood durante 2023, que paralizó gran parte de la industria audiovisual. Los escritores reclamaron por sus salarios y por la revisión de sus contratos, en un contexto donde el avance de las nuevas tecnologías y las plataformas de streaming generó incertidumbre sobre el futuro de su profesión.
El debate se amplía ahora hacia el potencial de la inteligencia artificial y su capacidad para generar guiones, un desafío que pone nuevamente en el centro de la escena la pregunta sobre el valor insustituible de la creatividad y la sensibilidad humanas en la escritura.
