Un informe del Iaraf detalla que, con el salario privado registrado, hoy se compra un 17% menos de combustible que en febrero, tras un aumento del 21% en el precio real de la nafta súper en CABA.
El encarecimiento global de los combustibles, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, ya se refleja en la economía local con un impacto directo en el poder adquisitivo. Según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la capacidad de compra medida en litros de nafta de un salario privado registrado cayó un 17% entre febrero y marzo de 2026.
El análisis toma como referencia el precio de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires para comparar de manera homogénea. En febrero, el litro costaba $1657 a valores constantes de marzo, mientras que en marzo trepó a $2000, lo que implica un incremento real del 21% en solo un mes. Este nivel retorna a valores reales similares a los de julio de 2021.
En términos ilustrativos, si antes un salario permitía adquirir 100 litros, ahora alcanza para aproximadamente 83 litros. El deterioro, que no es nuevo, se aceleró recientemente. Según el Iaraf, la capacidad de compra había llegado a un pico en octubre de 2023, en un contexto de precios atrasados que incluso generó desabastecimiento. Tras el cambio de gobierno en diciembre de 2023 y la posterior liberación de precios, los valores en surtidor se alinearon con la paridad de exportación, iniciando una corrección durante 2024 y un deterioro del indicador.
Ampliando la perspectiva, desde junio de 2025 la capacidad de compra ya venía retrocediendo, acumulando una caída del 27% hasta marzo de 2026. En una comparación histórica más amplia, el poder adquisitivo actual es un 48% inferior al de noviembre de 2023 y un 18% menor al de marzo de 2018.
El informe del Romano Group señala que el aumento de los combustibles ya comenzó a trasladarse a la inflación, con subas estimadas entre el 15% y 19% en marzo para el rubro, que tiene un peso cercano al 3,8% en el IPC.
En este contexto, el Gobierno decidió suspender la actualización del impuesto a los combustibles prevista para abril, en un intento por moderar el impacto del shock internacional en los precios domésticos. No obstante, el Iaraf advierte que para compensar completamente el aumento reciente, el impuesto debería reducirse en más del 90%, lo que implicaría resignar recursos fiscales coparticipables relevantes.
