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Maradona «regresa» a Cannes con la película «El Partido»

El documental de los directores argentinos Santiago Franco y Juan Cabral se presentó en la sección Cannes Première 2026, con aplausos y ovaciones, y reconstruye el histórico Argentina-Inglaterra del Mundial 1986.

La primera vez que Diego Maradona caminó la alfombra roja del Festival de Cannes fue en mayo de 2008, de la mano del cineasta serbio Emir Kusturica, para el estreno mundial del documental Maradona by Kusturica. En esta edición 2026, la «presencia de la ausencia» de Maradona se manifiesta en El Partido, un documental que los directores argentinos Santiago Franco y Juan Cabral presentaron en la sección Cannes Première, recibiendo aplausos y ovaciones.

Basada en el libro del periodista argentino Andrés Burgo, El Partido cuenta la historia del histórico enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra disputado en el Estadio Azteca durante el Mundial de Fútbol de 1986. La película incluye imágenes de archivo inéditas y reconstruye aquel duelo como un recuerdo vivo, pero también como la culminación de dos siglos de tensión, encuentros y conflictos entre ambos países, desde los primeros contactos hasta la Guerra de Malvinas como antecedente directo.

En la previa a la première mundial, los directores ofrecieron un reportaje conjunto en Cannes. Juan Cabral recordó: «Al salir de la escuela, mi abuela Angélica me esperaba viendo la televisión. Estaba viendo un partido de fútbol y le pregunté: ‘¿Por qué estás viendo esto?’; y me respondió: ‘Esto es el Mundial y el Mundial no es fútbol. Son los mejores futbolistas de cada país jugando contra los mejores de otro país’. Para mí fue como: ‘¡Guau! ¿Podemos jugar un partido juntos en todo el planeta?’. Era una idea preciosa».

Sobre por qué el partido del 22 de junio de 1986 sigue siendo mítico cuarenta años después, Cabral explicó: «Hay todo este peso de la historia en estas 22 personas, 11 en cada equipo. Allí estaba Maradona, ya una figura icónica en su mejor momento, dirigido por el entrenador Salvador Bilardo. Por otro lado, Inglaterra con Gary Lineker y Peter Shilton. Y luego estaba la guerra reciente de las Islas Malvinas. Esto también era parte del escenario».

La pregunta fundamental de la película es: «¿Cuándo empieza un conflicto? ¿Cuándo termina?». Cabral señaló: «Queríamos que la gente empezara a pensar en el origen. Nos remontamos doscientos años antes del partido y contamos la historia de ambos países. Estas dos naciones están tan unidas sin saberlo: inventaron el fútbol y probablemente tengan a los dos mejores jugadores de todos los tiempos».

El capítulo de Malvinas ocupa un lugar especial. Santiago Franco comentó: «Para los jugadores argentinos fue algo muy personal. Jorge Burruchaga estaba en el servicio militar; no fue a la guerra pero estuvo a punto de ir. El fútbol lo salvó, pero muchos de sus compañeros no tuvieron tanta suerte».

Cabral agregó: «Filmamos en Malvinas en febrero de este año. Cuando presentamos esas imágenes en el tercer acto, no hay palabras. Es solo un paisaje muy extraño, muy planetario. Cuarenta años después del partido, tenés esa toma que parece un campo de fútbol, pero hay cicatrices en el suelo, trincheras, como si hubieran explotado granadas. Es un momento de reflexión sobre el absurdo de la guerra».

Para convencer a los jugadores ingleses de participar, los directores adoptaron un enfoque respetuoso. «Dijimos: no nos vamos a burlar de nadie ni de nada; seremos respetuosos y equilibrados. Una vez que pudimos mostrarles el material, dijeron: ‘Ok, todo bien'», recordó Cabral. Franco añadió: «Grabamos todas las entrevistas por separado, en un lugar neutral. No queríamos que supieran quiénes habían sido convocados. Fue una coreografía muy cuidadosa».

Cuando argentinos e ingleses se juntaron, empezaron a hablar cada uno en su idioma. «No sé cuánto entendieron, pero estaba el lenguaje del fútbol», dijo Cabral. «John Barnes nos dijo que durante la primera parte del partido solo miró lo que hacía Diego; en realidad no estaba jugando, solo observándolo».

Entre los hallazgos de archivo, Franco destacó: «Trabajamos con setenta fuentes diferentes: BBC, Getty, FIFA, Azteca TV, archivos personales, imágenes de guerra, Queen. Fue una pesadilla logística». Cabral agregó: «Había una imagen que no podíamos dejar de incluir: en el entretiempo, una paloma blanca entra al estadio, vuela hacia uno de los arcos y se queda ahí. Es tan poético por lo que significaba para estos dos países, para la guerra».

La película dura exactamente 91 minutos, como un partido de fútbol con un minuto extra. «Podríamos haberla hecho de cinco horas, pero queríamos que estuviera filmada con una belleza excepcional, impecable, respetando el archivo y a los actores. Queríamos retratarlos como gladiadores esculpidos, en un hermoso blanco y negro. Algo casi cósmico, como si el tiempo no existiera», concluyó Cabral.

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