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Fitch mejora la calificación de la deuda argentina, pero el mercado mantiene la cautela

La calificadora elevó la nota soberana de ‘CCC+’ a ‘B-‘ con perspectiva estable. Analistas señalan avances fiscales, aunque advierten que el riesgo electoral y las restricciones cambiarias siguen siendo factores clave.

La Argentina recibió una buena noticia en el frente financiero que impulsó este miércoles a los bonos soberanos con subas superiores al 2%. La calificadora Fitch mejoró la nota de la deuda soberana de largo plazo, que pasó de “CCC+” a “B-”, con perspectiva estable. El movimiento reconoce avances en el orden fiscal, el frente externo y la agenda de reformas, pero no despeja la pregunta central del mercado: si el Gobierno podrá sostener ese rumbo cuando se acerque el año electoral.

La mejora puede ayudar a reducir la percepción de riesgo —de hecho, el EMBI que mide JP Morgan bajó a 526 puntos— y acercar al país a una zona de mayor elegibilidad para inversores internacionales. Sin embargo, el cambio de nota no equivale a una normalización plena. Argentina sigue dentro del universo de deuda especulativa, con baja liquidez internacional, inflación todavía elevada y un calendario de vencimientos exigente hacia 2027.

Andrés Reschini, analista de F2 Soluciones, consideró que la mejora “siempre es bienvenida” y que representa “una validación de los avances que el país ha logrado en materia de orden macro y un paso más hacia la vuelta al mercado internacional de crédito”. No obstante, marcó el límite: “Creo que sigue siendo limitado y que los inversores se mantendrán relativamente cautos y enfocados en las chances de reelección de Javier Milei, así como también en las señales que se den desde la oposición a medida que nos acerquemos a las elecciones”.

El licenciado Gastón Lentini también planteó una lectura favorable, aunque pidió no confundir el paso dado con una normalización definitiva. “Desde mi punto de vista tenemos que separar expectativa, realidad y, a la vez, recordar la historia”, señaló. Para Lentini, la mejora “es una buena noticia porque indica que la macro está ordenándose, al menos para los ojos del mundo”. Y lo graficó con una imagen escolar: “Dejamos de parecernos a países como Senegal, Zambia o Etiopía y nos vamos pareciendo más a Ecuador o Colombia; es decir, nos estamos sentando más adelante en la clase y mejora la nota de concepto del profesor”.

La metáfora apunta al corazón del problema argentino. Una mejor nota no cambia por sí sola la disponibilidad de dólares ni elimina el riesgo electoral, pero sí modifica el lugar desde donde el país empieza a ser observado. “Existen fondos que solo pueden comprar activos de un país que tenga determinada calificación. Entonces, una mejora en la nota nos pone en el menú de grandes fondos de inversión que podrían inyectar capital en el país, en las empresas o en los bonos argentinos”, explicó Lentini.

El economista, sin embargo, eligió la prudencia. Advirtió que las próximas señales relevantes llegarán en junio, cuando aparezca otra discusión clave para los activos argentinos: la clasificación del país dentro de los índices globales. “Quiero ser prudente con las próximas calificaciones, que vienen en junio, porque son tal vez las más conocidas: son las que nos catalogan como ‘standalone’, ‘país de frontera’ o ‘país emergente’. Esta última es una etiqueta que supimos ostentar en el auge del macrismo, antes de que prontamente perdiéramos el título y volviéramos a la crisis que conocemos”, recordó Lentini.

La aclaración de Lentini introduce un matiz importante. La mejora de Fitch habla de riesgo crediticio soberano. La eventual revisión de MSCI, en cambio, mira otra dimensión: la profundidad del mercado, la liquidez, la operatoria y la posibilidad de que los capitales entren y salgan sin restricciones. “Esta danza de nombres se va a dar en junio y esa etiqueta no la pone una calificadora de riesgo como ocurrió ahora, sino el MSCI, una empresa que crea índices y mide, entre otras cosas, el tamaño del mercado, la cantidad de operaciones y, sobre todo, lo más interesante para nosotros, el libre flujo de capitales hacia adentro y fuera del país o, dicho en criollo, el nivel de cepo que existe”, detalló Lentini.

El punto no es menor. Para muchos fondos globales, la categoría de mercado pesa tanto como la calificación crediticia. Una mejora en la nota soberana puede habilitar más demanda por bonos. Pero una reclasificación de mercado puede impactar sobre acciones, flujos pasivos, carteras globales y posicionamiento de largo plazo.

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