La reina de los Países Bajos impactó en la recepción al cuerpo diplomático con un strapless fucsia y rojo de Natan Couture, que ya había lucido en 2007, y una tiara con más de un siglo de historia.
La reina Máxima (54) volvió a llamar la atención durante la recepción al cuerpo diplomático, celebrada en el Palacio Real de Ámsterdam. En la velada, de alto nivel institucional, la monarca fue anfitriona junto al rey Guillermo Alejandro (59) de unos 140 representantes de distintos países.
Para la ocasión, Máxima eligió un vestido strapless en tonos fucsia y rojo con volados, firmado por Natan Couture, una de sus casas de moda favoritas. La prenda no era nueva: la había usado por primera vez en 2007, para el cumpleaños número 40 de su marido. La elección reafirma su adhesión a la moda circular, tendencia que promueve la reutilización de prendas.
Completó el look con una de las piezas más emblemáticas del joyero real: la tiara del Pavo Real, de inspiración oriental y estilo art nouveau. Su origen se remonta a 1897 y está vinculada a la reina Emma, quien reutilizó rubíes que habían pertenecido a su predecesora, la reina Sofía de Wurtemberg. La tiara fue creada por los artesanos Eduard Schürmann & Co, junto con un collar y un broche a juego, y se caracteriza por su silueta que recuerda la cola desplegada de un pavo real, además de ser transformable en distintas versiones. La princesa Amalia también la ha lucido en varias ocasiones.
