El Atlas de la Salud Mental 2024 de la OMS reporta que más de mil millones de personas sufren problemas de salud mental en el mundo, con un incremento del 25% en ansiedad y depresión durante la pandemia. En Argentina, la inversión en salud mental sigue lejos del 10% establecido por ley.
El Atlas de la Salud Mental 2024, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos de 144 países, reporta un crecimiento notable de los problemas de salud mental, que actualmente afectan a más de mil millones de personas en todo el mundo. Antes de la pandemia de Covid-19, la cifra rondaba los 970 millones, concentrados en un 83% en países de ingresos medios o bajos.
Durante el primer año de la pandemia, se estima un aumento del 25% en los trastornos de ansiedad y depresión, los más comunes, lo que elevó las cifras y generó efectos de largo alcance que aún persisten. En 2021, el suicidio, especialmente entre los jóvenes, se convirtió en la causa de una de cada cien muertes a nivel global.
La ansiedad y la depresión, cada vez más extendidas, afectan a personas de todas las edades y niveles de ingresos, y son la segunda causa de discapacidad prolongada, lo que genera pérdidas económicas directas e indirectas significativas. Adecuar los frágiles sistemas de salud mental requiere inversiones sostenidas en recursos humanos y servicios especializados.
Dévora Kestel, directora del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS, señaló la necesidad de un “cambio decisivo hacia la atención comunitaria y centrada en la persona como parte de la cobertura universal de salud, reformas jurídicas y políticas que defiendan los derechos y la dignidad de las personas”.
Actualmente, más del 80% de los países ofrecen apoyo psicosocial, frente al 39% en 2020. Sin embargo, la inversión promedio en salud mental sigue por debajo del 2% de los presupuestos sanitarios. En Argentina, la Ley de Salud Mental, vigente desde 2010, establece que debería destinarse el 10% del presupuesto, pero según relevamientos de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), para 2025 la cifra rondaría el 1,68% a nivel nacional, sin que se puedan identificar completamente los recursos involucrados.
Según datos de la OMS y Unicef, una de cada siete personas de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental. Influyen en esto el consumo elevado de alcohol y drogas, las demencias (más frecuentes por el envejecimiento poblacional), los trastornos alimentarios, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, las psicosis y los retrasos en niños debido al consumo de sustancias por parte de sus madres durante el embarazo.
Reconocer estos problemas como trastornos de salud mental implica superar prejuicios y estigmas. Abordarlos requiere el esfuerzo de un sistema sanitario que debe mejorar su capacidad de respuesta, y que la modificación de la Ley de Salud Mental, anunciada recientemente, debe contemplar.
