Especialistas como Ha-Joon Chang, Pablo Gerchunoff y Ricardo Arriazu debaten sobre los desafíos del desempleo, la fractura social y las oportunidades en sectores como la energía y la minería en el contexto argentino.
A comienzos de 2023, el consultor político Jaime Durán Barba le transmitió un mensaje a Horacio Rodríguez Larreta, entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y precandidato presidencial, advirtiendo que «con los mismos economistas de Macri va a perder las elecciones». Durán Barba sostenía que el recuerdo del empeoramiento económico entre 2015 y 2019 estaba fresco en la sociedad. Rodríguez Larreta respondió que la mayoría de los economistas recomendaba ajuste.
Finalmente, Durán Barba acertó en su pronóstico. La paradoja, según el análisis, es que quien ganó las elecciones prometiendo economistas no asociados al gobierno anterior, al asumir convocó a Luis Caputo y Federico Sturzenegger, figuras centrales de la gestión económica macrista durante la crisis de 2018. En contraste, economistas como Alfonso Prat-Gay y Hernán Lacunza fueron quienes manejaron el inicio y el aterrizaje de aquella economía, respectivamente.
Recientemente, el economista coreano Ha-Joon Chang, considerado una figura heterodoxa, fue entrevistado nuevamente. En la conversación, que aborda temas como los aranceles de Trump, la reindustrialización y la economía argentina actual, deslizó un consejo: «Argentina no tiene que obsesionarse con la ideología, sea Perón o Milton Friedman». Chang es conocido por frases como «La inflación es una forma perezosa de resolver luchas distributivas».
En paralelo, el historiador y economista Pablo Gerchunoff, en el marco de la presentación de su nuevo libro, analizó la situación actual bajo el título «El verdadero problema de Milei no es la inflación, sino la fractura social». Gerchunoff señaló que el gobierno enfrenta una oportunidad inédita vinculada al petróleo, el gas y la minería, comparable en escala histórica con la de la generación de fines del siglo XIX. Sin embargo, advirtió que, a diferencia de aquel entonces, «el actual gobierno aún no muestra esa capacidad política» para integrar a los perdedores del modelo. Para Gerchunoff, «abrir la economía como la abre Milei, con un tipo de cambio bajo, en el mejor de los casos es enfermedad holandesa, y en el peor de los casos es una catástrofe social».
Desde una perspectiva más cercana al oficialismo, el economista Ricardo Arriazu coincidió en señalar al desempleo como el mayor riesgo político. En una conferencia, sostuvo que «la transformación estructural de la economía argentina genera en el corto plazo más destrucción de empleo que creación», un efecto que se duplica en el conurbano bonaerense. Arriazu explicó que este fenómeno responde a un cambio en las reglas de juego tras décadas de incentivos estatales que dirigieron inversiones y asentamientos poblacionales.
Mientras se muestra optimista en el largo plazo por el potencial exportador en cobre, energía y agro, es pesimista en el corto: «La economía se planchó, el Banco Central debería bajar las tasas de interés, la gente piensa que el récord de consumo (que proclama el Gobierno) es un chiste». Concluyó abogando por políticas activas de compensación: seguro de desempleo, más asignación universal por hijo y obra pública focalizada.
Arriazu le asigna un 50% de probabilidades a que el plan económico resista el riesgo político del desempleo. Gerchunoff, por su parte, hace un llamado a que la gestión no se preocupe solo por el «país» (el territorio y su administración), sino también por la «nación» (la comunidad y su cohesión social).
