El organismo recaudador de Estados Unidos alerta a los contribuyentes sobre profesionales no certificados que no firman las declaraciones, lo que puede derivar en errores y sanciones para el usuario.
En plena temporada de declaraciones de impuestos y a pocos días de la fecha límite, el Servicio de Impuestos Internos (IRS) de Estados Unidos emitió una advertencia sobre los denominados «preparadores fantasma». Según la agencia, estos individuos, que actúan como asesores impositivos sin estar debidamente identificados, pueden generar responsabilidades legales y financieras para los contribuyentes que contraten sus servicios.
El IRS establece que los contribuyentes tienen la opción de presentar sus declaraciones por sí mismos, con herramientas de asistencia, o delegar la tarea en un preparador profesional. Estos últimos son expertos en materia tributaria que, para ejercer legalmente, deben obtener un Número de Identificación Tributaria de Preparador (PTIN) y firmar cualquier declaración que completen.
En un mensaje publicado en su cuenta oficial de seguridad tributaria en la red social X, el IRS recordó: «Todo preparador de impuestos remunerado debe firmar su declaración e incluir su Número de Identificación Tributaria de Preparador (PIN) en ella». La entidad señaló que la omisión de este paso es una señal de alarma: «Es muy probable que los preparadores ‘fantasma’ que no firman las declaraciones estén intentando estafarlo».
El PTIN es el identificador clave que valida la autorización de un preparador. El sitio web oficial del IRS exige que cualquier persona que prepare declaraciones federales a cambio de una remuneración tenga un PTIN válido antes de comenzar a trabajar. La falta de este número o la reticencia del preparador a proporcionarlo son motivos fundados para sospechar de su legitimidad.
El organismo enfatizó que, en caso de errores, omisiones o reclamos incorrectos en la declaración, la responsabilidad última recae sobre el contribuyente si el preparador no ha incluido su firma y PTIN. Además, el IRS detalló tres prácticas habituales de los «preparadores fantasma» para que los usuarios puedan identificarlos y evitarlos.
