El Gran Premio de Bélgica de 1981, disputado en el circuito de Zolder, quedó marcado por un fatal accidente en el pitlane y por las protestas de pilotos y mecánicos, enmarcadas en una época de fuertes disputas políticas dentro de la Fórmula 1.
El fin de semana del Gran Premio de Bélgica de 1981, celebrado en el circuito de Zolder, estuvo marcado por una sucesión de eventos trágicos y tensiones que trascendieron la pista. La carrera, que significó la duodécima y última victoria en la Fórmula 1 del piloto argentino Carlos Reutemann, se vio ensombrecida por un fatal accidente y por protestas que pusieron en evidencia problemas de seguridad y disputas internas en el deporte.
El circuito de Zolder, que albergó la prueba entre 1975 y 1982 mientras se remodelaba Spa-Francorchamps, era objeto de críticas recurrentes por su infraestructura. Pilotos, jefes de equipo y mecánicos señalaban la estrechez del pitlane y la sobrepoblación en esa zona, donde se mezclaban trabajadores, periodistas y aficionados.
El viernes 15 de mayo, durante las prácticas libres, el Williams de Carlos Reutemann circulaba por el pitlane cuando Giovanni Amadeo, un mecánico de 21 años del equipo Osella, tropezó al intentar saltar un muro y cayó frente al automóvil. Reutemann recordó el incidente: «Tuve un accidente muy desafortunado. En un circuito donde hay muy poco espacio, una de las piernas de él tocó mi rueda delantera. Se cayó y golpeó la cabeza contra el piso». Amadeo sufrió una doble fractura de cráneo, entró en coma y falleció en la madrugada del lunes.
Pese a las advertencias previas y al grave estado del mecánico, la programación del Gran Premio continuó según lo planeado. Esto generó malestar y llevó a mecánicos y pilotos a organizar una protesta antes de la carrera. Los compañeros de Amadeo dejaron sus herramientas en el suelo, y algunos pilotos se bajaron de sus monoplazas. Sin embargo, no todos pudieron sumarse; figuras como Bernie Ecclestone (entonces director de Brabham), Colin Chapman (Lotus) y Ken Tyrrell (Tyrrell) presionaron o amenazaron a sus pilotos para que no participaran en la manifestación.
Este episodio se enmarcó en la llamada «guerra FISA vs. FOCA», una lucha de poder por el control comercial y deportivo de la Fórmula 1 entre la Federación Internacional del Deporte Automotor (FISA) y la Asociación de Constructores de Fórmula 1 (FOCA).
En medio de este clima, Carlos Reutemann logró la victoria en la carrera. Sin embargo, el triunfo no fue celebrado por el piloto argentino, quien quedó profundamente afectado por el accidente del que fue testigo involuntario. La jornada en Zolder quedó registrada como un capítulo sombrío que puso sobre la mesa urgentes cuestiones de seguridad y los conflictos de poder que definieron una era de la categoría.
