Tras el exitoso amerizaje de la misión Artemis II, se conoce la lista de reproducción que acompañó a la tripulación durante su histórico viaje alrededor de la Luna, una tradición de la NASA que combina confort y rutina en el entorno espacial.
A las 21:08 del viernes, hora argentina, la cápsula Orion amerizó en el océano Pacífico, marcando el cierre de la misión Artemis II. A bordo regresaron los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, tras diez días de vuelo que incluyeron un paso por la cara oculta de la Luna. Durante el viaje, la música fue una constante, con una playlist que mezcló clásicos, pop y temas más recientes.
Entre las canciones difundidas se encuentran ‘Under Pressure’ de Queen y David Bowie; ‘Pink Pony Club’ de Chappell Roan; ‘Green Light’ de John Legend con André 3000; ‘Sleepyhead’ de Young and Sick; ‘In a Daydream’ de The Freddy Jones Band; ‘Good Morning’ de Mandisa y TobyMac; y ‘Tokyo Drifting’ de Glass Animals y Denzel Curry. En la fase de regreso, la NASA informó despertares con temas como ‘Lonesome Drifter’ de Charley Crockett y ‘Run to the Water’ de Live, junto a ‘Free’ de Zac Brown Band.
En el entorno de una nave espacial, una canción cumple múltiples funciones: puede actuar como alarma, establecer una rutina y servir como orientación temporal. En una misión donde no existe el ciclo natural de día y noche, y el cuerpo debe adaptarse a horarios artificiales, una melodía elegida desde la Tierra ayuda a marcar el comienzo de la jornada.
Artemis II continúa una larga tradición de la NASA. La agencia espacial lleva un registro de estas ‘canciones de despertar’: en la misión Gemini 6 (1965) se utilizó ‘Hello Dolly’ popularizada por Louis Armstrong; en el Apollo 10 sonaron ‘On a Clear Day’ de Barbra Streisand y temas de Frank Sinatra; en el STS-26 se escuchó ‘Also sprach Zarathustra’ de Richard Strauss; y en la última misión del transbordador espacial, STS-135, Paul McCartney saludó con ‘Good Day Sunshine’ de The Beatles.
La conexión entre la música y la exploración espacial tiene también sus raíces en la cultura popular. Stanley Kubrick sincronizó tecnología y clasicismo con ‘El Danubio azul’ en ‘2001: Una odisea del espacio’. David Bowie creó la figura pop del astronauta con ‘Space Oddity’. En Argentina, Luis Alberto Spinetta abordó la soledad cósmica en ‘El anillo del capitán Beto’. Bandas como Pink Floyd, con su ‘space rock’, y Spiritualized, han explorado musicalmente la inmensidad del cosmos.
Un hito notable ocurrió en 2013, cuando el astronauta canadiense Chris Hadfield grabó en órbita una versión de ‘Space Oddity’, transformando la canción en un testimonio único. Mientras la Orion regresaba a la Tierra, su tripulación seguía rutinas similares a las de cualquier viajero, con la particularidad de venir de rodear la Luna. En medio de la velocidad, el vacío y los estrictos procedimientos, esas canciones les ofrecieron una voz familiar y un hábito reconfortante, transformando las letras de la fantasía pop en crónicas de un viaje real.
