Especialistas en diseño de interiores y neuroarquitectura brindan recomendaciones para crear un ambiente doméstico que favorezca la concentración y el bienestar.
Rediseñar el espacio de trabajo en casa es fundamental para evitar la fatiga mental y conseguir un equilibrio entre la vida profesional y personal. Según especialistas en neuroarquitectura y diseño de interiores, pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.
En primer lugar, es necesario delimitar el espacio donde se va a trabajar. Lo ideal es disponer de una habitación independiente o un lugar específico para evitar que el trabajo invada distintos ambientes de la casa. Moverse constantemente con la computadora y no tener un lugar fijo puede perjudicar la concentración.
Entre los cambios de diseño que resultan útiles, desde Sui Color Design recomiendan pensar el home office en un espacio que ayude a sostener la concentración a lo largo del día. En cuanto a la paleta de colores, aconsejan que la base sea en tonos claros y desaturados, como blanco roto, arena o verde salvia, con terminaciones mate o satinadas, que reducen los reflejos y evitan el cansancio visual.
Asimismo, Eleonora Carmona, de Sui Color Design, asegura que la idea es sumar algo de energía sin sobrecargar el ambiente, por lo que se puede incorporar un acento en terracota, azul petróleo o verde oliva, ya sea en una pared o en muebles puntuales. «Eso permite delimitar el área de trabajo sin romper la armonía del resto de la casa», sostiene. «La clave no es sólo elegir un color lindo, sino armar una paleta equilibrada que no genere ruido visual. Cuanto más ordenado y calmo es el entorno, más fácil resulta concentrarse y terminar la jornada con menos fatiga mental», explica.
Carmona advierte que con el home office suele pasar que el contexto de trabajo invade la casa; en estos casos, el color deja de ser decorativo y pasa a ser una herramienta de bienestar mental.
Otra cuestión importante es la reducción del ruido. Para ello, conviene recurrir a alfombras, cortinas o muebles tapizados que absorban el sonido y disminuyan la fatiga mental. De la misma manera, recibir luz natural es crucial porque regula los ritmos circadianos y mejora el estado de ánimo y la concentración. Es aconsejable colocar el escritorio cerca de una ventana. Una buena circulación de aire para renovar el ambiente también es un factor a considerar.
