El presidente Donald Trump estableció un plazo para que Irán libere la vía marítima, amenazando con un ataque militar. Teherán respondió con advertencias de represalias.
En medio de un intercambio de declaraciones entre Estados Unidos e Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, impuso un ultimátum al gobierno iraní para que libere el estratégico estrecho de Ormuz. De no cumplirse, advirtió que fuerzas armadas estadounidenses atacarían infraestructura en territorio iraní.
Desde la Casa Blanca, Trump detalló: «Tenemos un plan, gracias al poderío de nuestro ejército, en el que cada puente en Irán será diezmado antes de las 12 de la noche mañana, y todas las centrales eléctricas de Irán quedarán fuera de servicio». Sin embargo, altos funcionarios de su administración negaron que se esté evaluando el uso de armas nucleares en este contexto.
Por su parte, las autoridades iraníes respondieron con firmeza. Un vocero militar calificó las declaraciones de Trump como «retóricas groseras, arrogantes y amenazas infundadas» que, según afirmó, no detendrán sus operaciones. La Guardia Revolucionaria iraní emitió un comunicado advirtiendo que su respuesta «se llevará a cabo sin ninguna consideración, privando a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas durante años».
Asimismo, el mandatario iraní publicó en la red social X que «más de 14 millones de iraníes están dispuestos a morir para defender la República Islámica». La tensión se incrementa en un escenario regional ya complejo, tras recientes bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos.
