Las autoridades serbias reportaron el descubrimiento de material explosivo cerca de un gasoducto clave. La oposición húngara sugiere una posible operación de «bandera falsa» para influir en los comicios, mientras el gobierno de Orbán apunta a Ucrania.
BUDAPEST.- Las autoridades de Serbia informaron haber encontrado «explosivos de poder devastador» cerca del gasoducto Balkan Stream, una extensión del TurkStream que transporta gas natural ruso a través de varios países, incluyendo Hungría. El hallazgo, realizado cerca de la aldea de Velebit, generó una inmediata reacción política en Hungría, que se encuentra en la recta final de su campaña electoral.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, convocó una sesión extraordinaria del Consejo de Defensa y anunció el refuerzo militar de la seguridad en la sección húngara del gasoducto, vital para el suministro del 60% del consumo de gas del país. Sin presentar pruebas, Orbán señaló a Ucrania como responsable del supuesto intento de sabotaje, afirmando que «la ambición de Ucrania es una amenaza para la vida de los húngaros». Kiev rechazó categóricamente cualquier vinculación con el incidente.
Por su parte, el principal candidato de la oposición húngara, Péter Magyar, planteó la posibilidad de que se trate de una operación de «bandera falsa» orquestada para infundir miedo en la población e influir en los resultados de las elecciones del próximo domingo. «Los húngaros tienen motivos de sobra para temer que el primer ministro saliente, siguiendo el consejo de agentes rusos, esté intentando infundir miedo en su propio pueblo», declaró Magyar en redes sociales.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Ucrania, Georgi Tykhyi, rechazó las acusaciones y sugirió que «lo más probable es que se trate de una operación de falsa bandera rusa, en el marco de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras». Mientras tanto, analistas y medios independientes húngaros han citado fuentes que hablan de advertencias previas sobre posibles operaciones de este tipo contra infraestructuras críticas.
El episodio se produce en un contexto de alta tensión política en Hungría, con encuestas que muestran un escenario competitivo y una campaña donde las acusaciones de injerencia externa han sido recurrentes.
