Tras una primera etapa de fuerte desaceleración, los precios muestran una dinámica más errática. Expertos analizan si se trata de una pausa transitoria o un cambio de tendencia, mientras las tasas de interés y la credibilidad se ubican en el centro de la discusión.
La economía argentina atraviesa una fase más compleja dentro del proceso de estabilización. Luego de una marcada desaceleración inflacionaria, el escenario actual presenta señales de mayor fricción: los precios dejaron de caer al ritmo esperado, las tasas de interés generan debate y el frente externo suma incertidumbre. Análisis recientes de economistas como Guido Sandleris, Fernando Marengo y Martín Polo permiten reconstruir una lectura integral de la coyuntura.
Una desinflación menos previsible
El dato más evidente es que la inflación dejó de seguir una trayectoria descendente clara. Ya no se trata de una caída sostenida mes a mes, sino de un proceso más errático. Guido Sandleris, ex titular del Banco Central, lo explica en términos conceptuales: «Los procesos de desinflación no son lineales. En general se parecen más a una pelota que uno lanza al piso y va rebotando: cada vez rebota con menos fuerza hasta que converge». En los hechos, esto se traduce en registros mensuales que volvieron a ubicarse cerca del 3%, luego de haber tocado pisos más bajos.
¿Ruido transitorio o cambio de tendencia?
El punto de debate aparece al intentar determinar si esta dinámica responde a factores transitorios o a problemas más estructurales. Martín Polo, de Cohen Inversiones, introduce una mirada más escéptica. Según su análisis, la inflación viene sorprendiendo sistemáticamente al alza desde hace varios meses. «Vamos a ver que van a ser 10 meses consecutivos de aceleración en la inflación…», señaló. Bajo esta óptica, el proceso de desinflación podría estabilizarse en niveles más altos de lo previsto. Fernando Marengo, de Black Toro, fue enfático al afirmar que «Argentina no puede convivir con inflación» y definió que «la inflación es una estafa al tenedor de peso».
El problema de la credibilidad
Más allá de las causas inmediatas, hay un factor estructural que aparece en los diagnósticos: la credibilidad. Sandleris remarca que la historia inflacionaria argentina condiciona las expectativas y vuelve más lento cualquier proceso de estabilización. «La falta de credibilidad es clave para explicar por qué se tarda más en bajar la inflación», recordó. Esto implica que cada shock tiene un impacto mayor, porque reactiva dudas sobre la sostenibilidad del programa.
Tasas: una señal ambigua
En este contexto, la política de tasas se convierte en un elemento central. El Gobierno permitió una baja en los rendimientos en pesos, lo que en principio busca acompañar la recuperación de la actividad. Sin embargo, esa decisión abre interrogantes sobre su impacto. Desde Cohen advierten que las tasas reales ya se ubican en terreno negativo, lo que debilita el incentivo a mantener activos en moneda local. Señalan que la baja responde principalmente a una contracción del crédito y a un contexto de menor actividad, no a una mayor demanda de pesos. Este matiz es clave, ya que si las tasas bajan por debilidad económica y no por consolidación monetaria, pueden transformarse en un factor de riesgo para la estabilidad.
