Un experto argentino expuso en un seminario organizado por Francia sobre los logros y desafíos de la producción agrícola, destacando el rol de la tecnología y la siembra directa.
El Centro Nacional de Agroecología (CNA) de Francia organizó un seminario web titulado «A 50 años de la siembra directa en la Argentina», con la participación del Dr. Roberto Peiretti, pionero de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid). El evento, realizado de forma presencial en Evreux y transmitido globalmente, analizó la transformación de la producción de granos en Argentina.
El Dr. Peiretti presentó datos que muestran que, entre 1966 y 2015, la producción global de cereales se triplicó para acompañar el consumo, pero utilizando la mitad de suelo disponible per cápita. Este incremento se logró, según explicó, gracias a la adopción de tecnologías como la siembra directa, la biotecnología y fertilizaciones modernas, que triplicaron el rendimiento por hectárea.
«Si hipotéticamente se detuviera la agricultura, los stocks de granos alcanzarían para alimentar a la humanidad durante tan solo un mes», señaló el experto, subrayando la sensibilidad del sistema alimentario mundial ante variaciones climáticas o de producción.
Frente a la proyección de que la población mundial se triplicará entre 1965 y 2050, mientras que la tierra cultivable per cápita descenderá de 0,46 a 0,2 hectáreas, Peiretti enfatizó la necesidad de aumentar la eficiencia agrícola de forma sostenible. Desmitificó la creencia de que el crecimiento se basa en expandir la frontera agrícola, señalando que «el 80% o más del crecimiento» en la producción de granos se explica por el aumento de los rindes y no del área cultivada.
Durante su disertación, también abordó los problemas de degradación del suelo causados por la labranza tradicional, como la erosión hídrica y eólica, ejemplificando con eventos históricos como el «Dust Bowl» en Estados Unidos. Como solución, propuso aplicar el concepto moderno de sostenibilidad —basado en la viabilidad económica, social y ecológica— y la agricultura de conservación.
Este sistema se sustenta en tres pilares: la siembra directa continua (sin laboreo), el mantenimiento de la cobertura del suelo y la inclusión de cultivos de cobertura y rotaciones diversas. Peiretti destacó el rol central del carbono en este modelo y el potencial sinérgico de la biotecnología con la siembra directa.
El Centro Nacional de Agroecología de Francia, fundado en 2021 por organizaciones de productores, tiene como objetivo difundir conocimiento y entrenamiento en sistemas agroecológicos para producciones como la viticultura y la arboricultura.
