Expertos en relaciones internacionales debaten sobre la fragmentación del orden mundial, marcado por tensiones geopolíticas múltiples, la debilidad de las instituciones y la incertidumbre sobre el futuro.
El escenario internacional actual se caracteriza por una creciente imprevisibilidad y la erosión de las normas e instituciones que durante décadas ofrecieron un marco de referencia global. Según analistas consultados, el mundo atraviesa una fase de transición donde el orden conocido se resquebraja sin que un nuevo sistema haya emergido para reemplazarlo.
Lejos de la lógica bipolar de la Guerra Fría, la dinámica actual es más fragmentada. Se observa una competencia estratégica entre potencias tradicionales y actores emergentes, junto con conflictos regionales que se entrelazan. La rivalidad entre Estados Unidos y China excede lo comercial y se proyecta sobre áreas estratégicas como tecnología, inteligencia artificial y control de rutas marítimas, con Taiwán como uno de los puntos más sensibles.
En paralelo, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa redefiniendo la seguridad europea e impactando en los mercados energéticos globales. A esto se suman las tensiones en Medio Oriente tras el conflicto entre Israel y Hamas, y la fragilidad en países como Siria y el Líbano.
«Estamos en un orden que cruje, lo que significa desorden y caos, quiebra de procedimientos, reglas y costumbres. Es un interregno entre un sistema que se deshace y el siguiente que no llega», describe Diana Tussie, directora de Relaciones Internacionales de Flacso. La experta señala que, si bien el orden posterior a 1945 necesitaba cambios, ofrecía ciertas pautas, mientras que ahora se observa un retroceso de las instituciones internacionales.
Juan Gabriel Tokatlian, de la Universidad Di Tella, plantea que más que una transición ordenada, se estaría asistiendo a «un orden internacional sin hegemonías», lo que genera más reacomodos, fricciones y un escenario incierto y turbulento.
Por su parte, Federico Merke, profesor de la Universidad San Andrés, coincide en que el orden liberal internacional posterior a la Guerra Fría, basado en integración económica, promoción de la democracia y cooperación, se encuentra erosionado y en una situación crítica, con un bajo cumplimiento de las reglas.
En este contexto, los especialistas también destacan el ascenso de potencias intermedias, como India y Brasil, que buscan mayor autonomía y evitan alineamientos rígidos, añadiendo otra capa de complejidad a la reconfiguración del equilibrio global.
