A seis semanas del inicio de la operación militar conjunta con Israel, el presidente estadounidense mantiene un discurso de victoria mientras expertos analizan un posible estancamiento del conflicto y sus repercusiones globales.
WASHINGTON.- En medio de un conflicto que ya cumple seis semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa enfatizando un relato de éxito sobre la operación militar conjunta con Israel en Irán, denominada «Furia Épica». Sin embargo, analistas internacionales y los últimos acontecimientos en el terreno plantean dudas sobre una resolución rápida y señalan un escenario cada vez más complejo.
Durante un mitin en Kentucky el pasado 11 de marzo y posteriormente desde la Casa Blanca, Trump ha reiterado mensajes triunfalistas. «Nunca es bueno decir demasiado pronto que has ganado. Nosotros ganamos», afirmó en esa ocasión. Esta semana, en un mensaje a la nación, sostuvo que los objetivos militares estaban «muy cerca» de completarse y que «Estados Unidos… está ganando».
No obstante, expertos consultados señalan una brecha entre esta narrativa y la evolución del conflicto. «Este es el problema de afirmar que se está ganando. Desde el punto de vista operativo, Estados Unidos avanza día a día. El potencial militar iraní se está reduciendo, de eso no cabe duda. Pero no es así como se describieron los objetivos de esta guerra», explicó Ian Lesser, experto del think tank German Marshall Fund.
La situación se ha complicado con el derribo de dos aviones militares estadounidenses, la movilización de tropas terrestres y una creciente tensión con aliados de la OTAN. Paralelamente, el precio del petróleo ha experimentado una fuerte volatilidad, con el barril de Brent alcanzando los 109 dólares, en reacción a los discursos de Trump y a la incertidumbre sobre el cierre del estrecho de Ormuz.
«La guerra parece estar derivando hacia un costoso estancamiento, y no hacia un desenlace decisivo», opinó John Calabrese, de la American University. Para el especialista, la salida más plausible sería «un alto el fuego negociado que intercambie concesiones limitadas por una desescalada».
El conflicto se desarrolla en un contexto interno delicado para Trump, quien enfrenta los índices de aprobación más bajos de su segundo mandato y donde dos tercios de los estadounidenses, según sondeos, prefieren un final rápido de las hostilidades. Mientras la Casa Blanca busca una salida negociada con Teherán, la percepción de un estancamiento y las repercusiones económicas globales dominan el análisis de la situación.
