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Estudio analiza el impacto del agua con gas en la salud dental

Especialistas de universidades estadounidenses explican cómo el consumo de bebidas carbonatadas afecta el esmalte dental y brindan recomendaciones para minimizar riesgos.

El consumo de bebidas carbonatadas genera dudas sobre su impacto en la salud bucal. Especialistas de la Universidad de Michigan y de la Universidad de Nueva York explican qué factores influyen, qué tipos son más riesgosos y cómo reducir posibles efectos en el esmalte.

Las bebidas con gas se elaboran al disolver dióxido de carbono en agua, un proceso que genera ácido carbónico. Este componente la vuelve ligeramente ácida. La Dra. Margherita Fontana, profesora de odontología de la Universidad de Michigan, explicó que el consumo frecuente de sustancias ácidas puede ablandar el esmalte dental, ya que elimina minerales que protegen contra las caries.

Sin embargo, los especialistas distinguen entre tipos de bebidas. Las versiones sin sabor y sin azúcar suelen ser poco agresivas para los dientes. El impacto del agua con gas depende en gran medida de su composición. Según el Dr. Kenneth Allen, vicepresidente de odontología general en la Universidad de Nueva York, algunas pueden implicar mayor riesgo si contienen azúcar y ácidos adicionales. El especialista advirtió que ciertos productos pueden implicar que una persona esté «bañando sus dientes en azúcar y ácido».

Los expertos identifican dos factores clave: la acidez y la presencia de azúcares añadidos. El Dr. André Ritter, decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Washington, recomendó evitar las que tienen estos componentes, así como aquellas con jarabes, concentrados de fruta o azúcar de caña.

Las versiones saborizadas presentan mayores riesgos. Según los especialistas, pueden ser más de 100 veces más ácidas que el agua con gas simple. Además, suelen contener azúcares añadidos, lo que intensifica el proceso de erosión dental.

El Dr. Ritter también advirtió que las bebidas con gas que contienen alcohol requieren atención. Explicó que suelen estar aromatizadas y que el alcohol se asocia con el cáncer oral y la enfermedad periodontal. Aun así, señaló que una bebida de 355 ml no sería más perjudicial que una cerveza de igual volumen.

El organismo cuenta con mecanismos de protección. La saliva ayuda a neutralizar los ácidos y a reponer minerales en los dientes. Este proceso reduce el impacto de las bebidas ácidas. Sin embargo, no todas las personas tienen la misma capacidad de protección. Ritter explicó que algunos grupos presentan mayor riesgo: personas con boca seca, quienes consumen medicamentos que reducen la saliva o quienes padecen reflujo gastroesofágico. En estos casos, el especialista indicó que no es necesario eliminar el agua con gas, pero sí prestar mayor atención al consumo.

Los expertos coinciden en que la forma de consumo resulta clave. Allen señaló que el tiempo de exposición a los ácidos influye más que la cantidad ingerida. Para reducir riesgos, recomiendan: beberlas de una vez en lugar de sorberlas lentamente, usar una pajita para minimizar el contacto con los dientes y enjuagarse la boca con agua natural después de consumirlas.

Además, los especialistas aconsejan esperar 30 minutos antes de cepillarse los dientes. El Dr. Allen explicó que esto es porque el esmalte se encuentra más débil tras la exposición a ácidos, por lo que el cepillado inmediato puede agravar el daño.

El agua con gas puede formar parte de una dieta equilibrada. El Dr. Allen estableció una jerarquía clara: «Yo pongo el agua en primer lugar, el agua con gas en segundo y los refrescos en tercer lugar». Consumida con moderación, no representa un problema significativo. La Dra. Fontana afirmó que «no hay ningún problema».

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