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Tras la polémica, se abre una nueva etapa de paz constructiva entre Javier Milei y Paolo Rocca

Sin vencedores ni vencidos. Mirando al futuro. Sin más críticas y afirmaciones despectivas. Sin denuncias por la falta de competitividad y sin calificativos como “Don Chatarrín” o similar. Una nueva etapa. Una especie de “paz constructiva”, como describió una fuente con contactos directos con ambas partes, a la nueva relación que se quiere mantener en una nueva etapa entre el gobierno de Javier Milei y la empresa Techint. En definitiva, hay muchos proyectos por delante, muchos negocios por encarar y, se comprende, una pelea de las características que las partes tuvieron en el complejo arranque de 2026 no le conviene a nadie. No se trata de un apretón de manos. En realidad es una tregua para poder encarar las muchas oportunidades que se vienen.

Techint tiene un mensaje sobre el escritorio de sus conductores estratégicos: la ideología del Gobierno no cambiará, y si quiere formar parte de los proyectos multimillonarios que se vienen, el conglomerado industrial más importante del país podrá participar pero teniendo en cuenta que no habrá prerrogativas particulares. Y algo más crucial: comprendiendo que los intereses que se respetarán, al menos en Vaca Muerta y sus circunstancias, son las conveniencias de precios de todos los privados y públicos (en relación con YPF) que participan en el proyecto productivo más importante, quizá, en la historia del país. El hecho concreto es que las empresas inversoras (de aquí y de afuera) están transpirando las calculadoras para saber si los números en los tan convulsionados mercados mundiales de arranque de este 2026 cierran. Y que no son tiempos, ni gobierno, para proteger “sobreprecios”. En definitiva, manda el costo. Y esto lo miden los privados que están detrás de estos megaproyectos. Y que, además, los financian.

Con está cláusula innegociable, Techint tiene todo preparado para competir para ganar una licitación que, en el caso de vencer, viene con una curiosidad de valor agregado. Se trata de la obra civil para construir el gasoducto Vaca Muerta-Río Negro, precisamente el de la polémica por la provisión de los tubos donde Techint perdió la puja con los hindúes de Welspun, quienes ofertaron con un costo 40% inferior. Una decisión que quedó pétrea y no se modificará. Y que Techint aceptó. La curiosidad radica en que, de ganar, la empresa de los Rocca deberá trasladar los tubos, colocarlos y, en definitiva, construir el gasoducto; por primera vez quizá, sin que el insumo básico sea propio. No importa. Si resulta ganadora, así se hará. El proyecto en cuestión es el siguiente: la concreción del ducto Vaca Muerta con Punta Colorada, y tiene como objetivo abastecer el proyecto de exportación de GNL (gas natural licuado) que encara Southern Energy, el consorcio formado por Pan American Energy PAE (30% de la sociedad, ideólogo y principal impulsor), YPF (25% y socio imprescindible), Pampa Energía (20% socio nacional estratégico), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). Este último, en su rol de aportante de los buques. La inversión total llegaría a más de US$ 15.000 millones durante veinte años, con exportaciones proyectadas por más de US$ 20.000 millones entre 2027 y 2035. Y para que esto sea posible, se necesita que el gas de Vaca Muerta llegue al puerto con el menor costo de construcción y amortización posible. Especialmente en estos momentos de mercados mundiales volátiles. El gas debe ser transportado por el gasoducto que ahora depende de la obra civil que incluye el traslado de los caños desde el puerto hasta su lugar correspondiente dentro de la línea del gasoducto, la apertura de traza, el movimiento de suelos, zanjeo, cruces especiales para rutas, ríos y vías férreas. Quedan excluidos de la obra la provisión de caños, la soldadura, el montaje y las plantas compresoras. En todos estos ítems, también puede competir Techint. Licita Enarsa en coordinación con el gobierno de Río Negro, pero, se sabe, la influencia sobre la decisión final la tienen los privados. La empresa de los Rocca llegó al sprint final de la adjudicación, a través de Techint Ingeniería y Construcción + SACDE; quienes tienen la mayor experiencia en grandes gasoductos nacionales, al haber construido el (ex) Néstor Kirchner y la reversión del gasoducto Norte (ex GNK / Perito Moreno, Reversión Norte, etc.). Su principal competidor es toda una noticia. Se trata del Consorcio Contreras Hermanos – Pumpco (EE.UU.) – Bonatti (Italia) – alianza internacional con capacidades en obra pesada y tramos complejos, que viene ofertando en diferentes obras civiles desde hace tiempo en el país, sin suerte en el diseño de sus números. Pumco es una empresa estadounidense radicada en Texas, especializada en construcción de gasoductos y oleoductos, con décadas de experiencia en el sector energético de Estados Unidos. Está enfocada principalmente en la infraestructura del petróleo y gas en ese país, y es un clásico de las obras de infraestructura energética en ese país. Lo importante es su dueño. Se trata de MasTec, Inc., una constructora estadounidense fundada por Jorge Mas Canosa y liderada en la actualidad por su familia (los hermanos Jorge y Jose Mas), quienes también son dueños del club de fútbol Inter Miami, donde brilla Leonel Messi. Se sabe que los Mas tienen desde hace varios años la intención de desembarcar en el país en alguna obra importante; y que en su momento la contratación del astro argentino vino acompañada por algún tipo de lobby. Por ahora sin resultados.

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Los otros oferentes para la obra civil son el Consorcio Víctor Contreras –Sichim (Italia)– integración local con apoyo técnico europeo; y la argentina BTU de la familia Mundin, una compañía participante activa de la causa Cuadernos por sus potenciales desvíos en ciertos contratos de gasoductos en Santa Cruz en la era kirchnerista.

La adjudicación debería estar resuelta para fines de marzo. Y, de ganar, sería un nuevo comienzo para Techint; mientras se instalan los caños hindúes elaborados con láminas chinas. Negocios son negocios.

Más importante es la participación en la obra vinculada con el flamante consorcio Argentina LNG, formado por YPF, la italiana ENI y los flamantes socios de XRG, el brazo internacional de inversiones energéticas de Adnoc (Abu Dhabi National Oil Company), la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos y la cuarta en el ranking mundial. Se trata de la obra más importante de la historia argentina, que debería unir Vaca Muarta con un puerto en Punta Colorada, Río Negro, para producir, procesar, transportar, licuar en unidades flotantes y exportar el gas licuado a mercados internacionales. La obra sería la más importante de Vaca Muerta, se anunciaría en breve, y Techint quiere estar presente. Tanto en la provisión de caños como en la obra civil. Se cree en el mercado que sería un terreno más amistoso para la empresa industrial argentina.

No son estos los únicos proyectos que están en carpeta, vinculados a Vaca Muerta y el traslado del petróleo y el gas que produce el yacimiento. En análisis (y con aceleración máxima) están los estudios para la expansión del gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner) que une Vaca Muerta con Saliqueló (donde Techint participó tanto en la provisión de tubos como en la construcción de la obra); y el ambicioso proyecto de construcción de un gasoducto que una Argentina con Brasil, para proveer a ese país, de una manera rápida, del gas que Bolivia ya no le puede enviar.

Como se ve, no hay tiempo para reproches. Ni internos y externos. Y hay mucha obra vinculada a Vaca Muerta en juego, donde Techint puede ser un actor fundamental. Esto, además de beneficiarse por estar el grupo presente en el yacimiento a través de Tecpetrol. En definitiva, habrá que apostar al sector Oli&Gas. Según el último informe de uso de la capacidad instalada en la industria publicado por el Indec y correspondiente a diciembre 2025; el petrolero es el único rubro manufacturero que opera por arriba del 85% de sus posibilidades. El resto pelea el 50%, con un indicador general de un triste 53,8%.

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